En marcado contraste con los avances obtenidos por la zona del Caribe y los países integrantes del CAN, el Mercosur concluyó su reunión con la Unión Europea en una declaración de buenos propósitos. La crisis del bloque regional sudamericano se hizo evidente en Viena. La delegación del Mercosur que firmó una declaración conjunta con los representantes europeos estuvo integrada por los cinco cancilleres del grupo, encabezados por el presidente de la Comisión Permanente de Representantes del Mercosur, Carlos "Chacho" Alvarez.
El comunicado conjunto suscrito ayer en Viena señala "la prioridad estratégica" que significa la conclusión de un acuerdo de asociación entre ambos bloques". La declaración considera que un acuerdo de esta naturaleza será "un instrumento para reforzar las relaciones políticas, económicas, comerciales y de cooperación" y que el mismo contribuirá a "reducir las disparidades socioeconómicas existentes".
Asimismo, en la declaración de la Unión Europea y el Mercosur se destacó "la importancia de la dimensión política de su asociación basada en una agenda común que deberá incluir, entre otros temas, su adhesión a los principios de respeto a los derechos humanos, democracia y estado de derecho". Pero, más allá de esta declaración, quedó para más adelante el tema de la liberalización comercial, caro a los países de la región.
Carlos "Chacho" Alvarez se mostró optimista con el resultado de esta reunión y negó que el Mercosur esté pasando por el peor momento de su historia. "Hay un buen feeling en torno a una alianza o acuerdo estratégico" entre los bloques, opinó Alvarez. Reconoció, empero, que aún hace falta que Europa "permita más comercio al Mercosur, que baje los subsidios y aranceles y que permita que los productos tengan más inserción en el mercado europeo".
Cuando se le planteó a Alvarez que Uruguay buscará un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, reconoció que existe "un nivel de insatisfacción" del gobierno de Tabaré Vázquez con el Mercosur y opinó que "el Mercosur tiene que ser flexible en esto".
El regreso de Vázquez antes de que se iniciara la reunión entre los dos bloques, fue un factor determinante para reducir el encuentro a uno de los representantes de gobierno, sin sus figuras principales. El propio presidente brasileño Luiz Inácio "Lula" Da Silva lo admitió a periodistas de la Red O Globo al decir que sospechaba del fracaso de este encuentro al saber desde el principio que ni Vázquez ni Kirchner estarían.
Fue elocuente el pedido que hizo el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, a Chile. "Hemos urgido a Chile a desplegar su muy importante capacidad de influencia en América Latina. Creemos que Chile es un gran éxito, desde los puntos de vista político y económico", dijo Durao Barroso.