CONSULTORA SERAGRO
Cuando resta muy poco para culminar una nueva zafra de soja en nuestro país, las estimaciones preliminares presumen el logro de una cosecha récord, ubicada en el entorno a las 600 mil toneladas.
Recordemos que la seca de fin de año limitó momentáneamente la siembra de los cultivos de segunda, que finalmente continuaron sembrándose hasta completar 95 mil hectáreas.
Si agregamos las 210 mil hectáreas de primera según los últimos datos de DIEA, el área total del cultivo llegó a las 305 mil hectáreas, récord para la soja y mayor área entre todos los cultivos agrícolas del país.
Como ha sido característico en los últimos años, la situación productiva ha sido variable por zonas, ciclos de cultivo y fechas de siembra, entre otros. En términos generales, en el litoral norte los resultados no han sido buenos, con rindes medios por debajo a los 2 mil kilos por há., indudablemente en la zona más afectada por la sequía. Trasladándonos hacia el litoral sur el panorama ha sido más favorable y en general los cultivos han rendido de forma muy satisfactoria, oscilando entre 2,5 y 3,5 mil kilos por hectárea.
En síntesis, las estimaciones preliminares marcarían un rinde medio nacional en torno a los 2 mil kilos por hectárea, lo que está dando una cosecha de 600 mil toneladas. Aún es difícil establecer con precisión esta cifra y la misma puede variar en más ó en menos en la medida que avancen los registros de información.
En definitiva se confirma una cosecha récord par el país, por encima a las 478 mil toneladas de la zafra anterior, manteniendo de esta forma un crecimiento continúo desde la zafra 99/00 (ver gráfica adjunta).
Claves. En la base de la expansión de la soja está la incorporación de tecnología, que permite ser competitivos respecto a otros cultivos y otras regiones. En la fase productiva se ubica la siembra directa y la resistencia al glifosato como los dos aspectos fundamentales en el crecimiento del cultivo, mientras que en los aspectos comerciales la venta anticipada en el mercado de futuros se convierte en una herramienta de gran utilidad. Tal vez por aquí pasen las explicaciones para que el cultivo crezca año a año en nuestro país, pese a que los niveles de productividad logrados no han sido los más satisfactorios. Recordemos que en las dos últimas zafras el promedio nacional se ubicó en 1500 y 1700 kilos por ha respectivamente, pese al cual el área continúo creciendo. Si no ocurre nada raro, la zafra que se avecina marcará un récord.
Números. Los menores costos del cultivo a partir de la siembra directa y el menor uso de herbicidas ha permitido lograr, en términos generales, márgenes interesantes. Claro que la variabilidad es muy grande y aquellos productores que no superaron los 2 mil kilos y tuvieron que pagar rentas muy altas no han logrado resultados satisfactorios.
Por el lado de los precios, si bien estamos acostumbrados a grandes niveles de volatilidad, los precios de la soja se apoyan en un mercado internacional firme y demandado en el mediano plazo. Las ventas a futuro quitan riesgo al negocio y permiten proyectar el negocio hacia delante.
A modo de ejemplo, hace dos meses que es posible vender soja de la futura cosecha, cuando aún queda alguna chacra de esta zafra por cosechar.
La zafra se ha vendido a precios entre 200 y 220 dólares la tonelada puesta en Nueva Palmira, valores aceptables para el resultado del negocio.
EXPORTACIONES. En lo que va del año, ya se han exportado 218 mil toneladas de soja por un monto de 48 millones de dólares, lo que arroja un promedio de la tonelada exportada de 218 dólares FOB.
Estas cifras superan las alcanzadas en igual período del año anterior, cuando los volúmenes exportados no alcanzaban las 100 mil toneladas con un promedio de 203 dólares FOB.
Finalmente, en 2005 se exportaron 457 mil toneladas de soja por 97 millones de dólares, a un promedio de 211 dólares por tonelada.
Argentina y Brasil con estrategias distintas
Al igual que en nuestro país, en la región se está desarrollando la cosecha de soja, transformándose así en el centro de atención mundial en estos momentos.
En Brasil, mientras avanza la cosecha, los productores endurecen sus protestas bloqueando rutas y líneas férreas, por los mayores costos operativos y el bajo valor del dólar. El viernes el gobierno anunció una ayuda de emergencia de U$S 471 millones intentando detener las protestas.
Por su parte, el USDA recortó la estimación de cosecha brasileña a 56,5 millones de toneladas desde las 57 millones del mes anterior, ya que el rendimiento promedio va descendiendo a medida que la cosecha se acerca a su fin. También redujo las estimaciones de procesamiento y exportaciones de harina de soja, hecho que está siendo comprobado.
Además de los inconvenientes momentáneos por los cortes de rutas que afectan el suministro de soja a los centros de procesamiento, el sector industrial brasileño ha sufrido enormemente la política monetaria, lo que ha impactado negativamente en sus márgenes y ha recortado las exportaciones de harina.
Un ejemplo de ello es el cierre y traslado hacia Argentina de la empresa Bunge. En abril, las exportaciones de harina de soja brasileña cayeron un 40% respecto al mismo mes del año anterior.
Uno de los mayores beneficiarios de esta situación es Argentina, que pronostica aumentos interesantes en el nivel de procesamiento y en los volúmenes de exportación tanto de harina como de aceite. Su capacidad industrial crece a gran ritmo y es competitiva. Argentina es el primer exportador de harina de soja del mundo y el USDA aumentó los pronósticos de exportación de 21,6 a 22,5 millones de toneladas.
De esta forma, nuestros vecinos delinean diferentes perfiles en el negocio de la soja. Mientras Argentina consolida el procesamiento industrial del poroto, absorbiendo el 72% de lo que produce y solo exportando como grano el 26% de su cosecha, Brasil baja el nivel de procesamiento al 50% de su producción, a la vez que aumenta las exportaciones de poroto a 28,3 millones de toneladas, el 46% de su cosecha.
la cifra
72%
De la cosecha argentina se destina al procesamiento industrial; en Brasil la industria absorbe sólo el 50%