La Justicia de Las Piedras reabrirá el expediente que se inició cuando el agente procesado por los crímenes de los conductores Edward Cal y Gerardo Rizzolo simuló una rapiña en esa ciudad.
El objetivo de la simulación era esquivar la pericia de su arma cuando, por disposición judicial, se estudiaban todas las pistolas Glock del departamento para establecer a qué policía pertenecía la nueve milímetros que fue usada para ejecutar a los dos trabajadores del transporte.
También declarará el ex jefe de Homicidios, quien quedó en libertad pero deberá explicar cómo no se percató de que su subordinado había inventado la rapiña.