VIENA | AGENCIAS
Si la cumbre eurolatinoamericana fuera una película, el actor principal sería Bolivia. Esto era impensado hasta antes del 1° de mayo, pero el decreto del presidente Evo Morales de aquel día, sobre nacionalizar sus recursos naturales, le dio al país andino el mayor foco de atención durante la apertura del encuentro, en la capital austríaca.
En Viena, el presidente boliviano aseguró que no habrá indemnizaciones a las empresas petroleras extranjeras que hayan sido perjudicadas por la medida. No sólo eso, señaló que hay 70 firmas que trabajan en Bolivia de manera "inconstitucional". Directamente apuntó a Petrobras, la estatal brasileña, a la que le señaló una operativa "ilegal" en su país.
"Quiero decir con mucho respeto a Brasil y a todo el mundo: no tenemos por qué preguntar, no tenemos por qué consultar, no tenemos por qué informar sobre políticas que tiene que desarrollar un país soberanamente", expresó Morales ante una concurrida conferencia de prensa.
La cancillería de Brasil y Petrobras señalaron ayer su indignación por estos dichos. Mientras, directivos de la petrolera hispano-argentina Repsol-YPF, otra de las damnificadas por la nacionalización, mencionaron que si bien apuestan al diálogo, no dudarán en recurrir a los tribunales de arbitraje internacionales si sus inversiones se ven perjudicadas.
Además, Morales pidió al resto de los países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN: Colombia, Ecuador, Perú) que abandonen los Tratados de Libre Comercio (TLC) que tengan o negocien con Estados Unidos "para poder salvar el bloque", del cual Venezuela ya manifestó su intención de retirarse.
Los cancilleres de este bloque no pudieron ayer llegar a un acuerdo con sus pares de la Unión Europea, justamente, por la postura boliviana (ver nota aparte).
Chavez. Todas las tensiones que se viven en América del Sur se trasladaron hasta Viena. El presidente venezolano, Hugo Chávez, es signado por observadores internacionales -entre ellos, la propia Cancillería brasileña- como el principal responsable de la situación. Y en la película de la cumbre, el traje de actor de reparto le quedó pequeño.
Chávez reconoció a su llegada a Austria que América Latina "está viviendo una confrontación ideológica muy dura", pero que Venezuela tiene "un papel de bisagra" en la integración regional.
Esta bisagra, dijo, se articula en buena parte en "la carta energética en el cono sur, porque es la más fuerte que tiene Venezuela para jugar a la integración; el juego vital de la integración; la que está más allá de la palabra".
Sin embargo, a Chávez le critican que use sus reservas de energía para aumentar su influencia en la región. Brasil cree que la figura de Chávez está detrás de la nacionalización en Bolivia; hecho que el mandatario rechazó.
Pese a las recientes declaraciones del canciller brasileño Celso Amorim, donde se hizo público el malestar de Brasilia con Venezuela, Chávez afirmó que las relaciones con su vecino país no pasan por ningún momento crítico, y que las referencias a una tensión con Lula no son otra cosa que rumores.
El presidente venezolano dijo que algunos sectores brasileños, junto con otros de Estados Unidos, presionan al mandatario de aquel país, Luiz Inácio Lula Da Silva, para que ataque a Bolivia o adopte una posición más dura tras la nacionalización de los hidrocarburos.
De Bolivia, Petrobras trasladaba el 50% del gas que se consume en Brasil.
Mientras esto ocurría en Viena, en la ciudad de La Paz, el ministro de Petróleos, Andrés Soliz, informó que la petrolera estatal venezolana, Pdvsa, ingresará de lleno en Bolivia "con condiciones altamente favorables" para ese país.
asistentes
Son 58 los países que están representados en la IV Cumbre entre la Unión Europea y América Latina; 25 son de Europa