EL ESPAÑOL. Llegó a Uruguay hace unos dos años junto a una mujer fernandina que conoció en España. Dice ser ex capitán del Ejército y haber servido en Irak y Afganistán. Después de interrogarlo, los policías aún tenían muchas incógnitas acerca de su personalidad y sus antecedentes. "Es un mitómano", dijo una persona que lo conoció. El policía lo habría acusado de ser el autor intelectual y material del homicidio. Vivía en una casa modesta en el barrio San Antonio aunque presumía de manejar dinero y de tener perspectivas de importantes negocios. Una de las cosas que se buscaba clarificar en los interrogatorios judiciales es el origen de su vinculación con el inmobiliario, aunque está claro que había negocios turbios entre ellos por un cuarto de millón de euros.
EL POLICÍA. Oriundo del Chuy, el policía estaba en la fuerza desde hace cinco años. Revistaba en el destacamento de Solanas (cerca de donde fue encontrado el cuerpo de Charamello que él mismo enterró) y vivía en el barrio La Capuera junto a su esposa y varios hijos pequeños. Confesó su participación en el hecho y señaló el lugar donde enterró el cuerpo.
EL ESCRIBANO. Vive en Chuy. En 2000 fue procesado sin prisión por un delito continuado de certificación falsa. Pagó fianza. Se lo vinculó con casos de documentación falsa expedida a la comunidad árabe en la ciudad fronteriza.
LA "ESPAÑOLA". La pareja del español es una uruguaya que éste conoció en España, donde ella vivía.
LA EMPLEADA. La funcionaria de Bra-Mar, detenida ayer, aportó datos importantes para la investigación. La esposa del policía es quien menos vinculación tendría en el crimen.