Brasilia y Washington | AFP y AP
Si alguna vez hubo una luna de miel entre los actuales gobiernos de Venezuela y Brasil, sobre todo antes de la asunción de Luiz Inacio Lula da Silva, el "episodio Bolivia" apunta a ponerle fin. El canciller brasileño, Celso Amorim, dijo ayer en el Senado de su país, que las recientes acciones del presidente de la nación caribeña, Hugo Chávez, generaron incomodidad en Planalto y hacen peligrar la tan mentada integración regional.
"Le hemos transmitido al presidente Chávez nuestra incomodidad, y la incomodidad personal del presidente Lula con algunas de sus acciones", señaló Amorim, quien añadió que éstas "colocan en riesgo no solo el gasoducto (proyecto de llevar gas a todo el continente desde Venezuela a Argentina) sino la propia integración sudamericana".
El disparador de ésta y otras declaraciones recientes, de altos funcionarios del gobierno brasileño, fue la decisión de Bolivia de nacionalizar sus reservas de hidrocarburos. La mitad del gas que consume Brasil proviene de ese país.
Esto ocurrió mediante un decreto del presidente Evo Morales anunciado el pasado 1° de mayo, seguido de una ocupación militar de todas las plantas petroleras existentes en el país.
La mayor perjudicada por esta medida fue Petrobrás, la empresa estatal petrolera brasileña, y la mayor firma extranjera instalada en Bolivia. Desde Brasil, se señala que esta medida fue influenciada por Hugo Chávez, desde Venezuela. Y la reciente cumbre en Puerto Iguazú, en la que también participó el mandatario argentino Néstor Kirchner, no alcanzó para cicatrizar las heridas pese a los reiterados y predecibles cantos a la integración.
Un motivo que sustenta la sospecha brasileña es la presencia en Bolivia de funcionarios de la estatal petrolera venezolana PDVSA en momentos de la nacionalización. Ya no es un secreto que Brasil ve en Venezuela un adversario para adjudicarse el liderazgo regional.
Fria. A Brasil le incomoda también la retórica antiestadounidense de Chávez. El asesor en asuntos internacionales de Lula, Marco Aurelio García, expresó el domingo el temor que se instale una "guerra fría" entre Washington y América Latina, si sigue creciendo la influencia del presidente venezolano.
La manera en que Venezuela intenta integrarse al Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) también ha generado disconformidad en Planalto.
"No se trata de reinventar el Mercosur, sino de mejorarlo. No es el bloque el que debe adaptarse a Venezuela, sino al revés", señaló Amorim en velada crítica a las afirmaciones de Chávez, que afirma que el Mercosur le presta poca atención a los aspectos sociales.
Según constató el diario Folha de San Pablo en su edición online, cuando ayer Amorim fue consultado si hay posibilidades que Lula haya perdido el liderazgo regional a manos de Chávez, el canciller fue tan evasivo como tajante: "no existe integración regional sin la participación de Brasil".
Sin alianza. Los gobiernos izquierdistas en la región no han avanzado en un proceso de integración. Este hecho ya fue percibido en los Estados Unidos, según un artículo publicado ayer en el Latin America Advisor.
En éste, el ex embajador de Brasil en EE.UU., Rubens Barbosa, señaló que "se da la paradoja que quien se presenta como el campeón de la integración (Chávez), es el principal factor de la tendencia a la desintegración sudamericana que se vive hoy".
El uruguayo Arturo Porzecanski, catedrático de finanzas de la American University, destacó que hay dos tipos de gobiernos izquierdistas: "los moderados y responsables (Brasil, Chile y Uruguay) y los demagogos nacionalistas y populistas en Argentina, Bolivia y Venezuela".
En ese escenario, destacó, "es improbable que se vea algún grado de unidad regional en metas económicas o política exterior".
El ex director de asuntos del cono sur para el Departamento de Estado de EE.UU., Donald Planty, expresó que históricamente, América del Sur "ha carecido de unidad y de tradición de alianzas". Eso por eso que hasta los pequeños países -caso Uruguay- "siguen actuando según sus propios intereses".
Humala sin visa
La embajada de Estados Unidos en Lima, suspendió la visa al candidato nacionalista peruano Ollanta Humala para viajar a ese país donde iba a reunirse con grupos defensores de derechos humanos. El argumento de las autoridades de EE.UU. para tomar esa medida fue que es el practicado "a todas aquellas personas involucrados en un acto contra un régimen democrático", en referencia al intento de golpe de Estado que realizó en 2000. Humala es un conocido simpatizante de Hugo Chávez y Fidel Castro y disputará la presidencia peruana con Alan García. AFP
caracas En una nueva ofensiva de la política exterior venezolana, el presidente Hugo Chávez inicia hoy una gira por varias capitales europeas y del norte de Africa, centrada en asuntos energéticos y en su modelo de integración sudamericana.
Libia y Argelia serán los dos países africanos -importantes productores de petróleo, como Venezuela- que visitará en esta gira, que también le llevará a Roma, Viena y Londres.
Esto ocurre en momentos que Chávez anunció el retiro de Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones (también integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) y el G3 (con México y Colombia.
En ambos, señaló, se debe a que "el rumbo está en el sur y no en el norte" en referencia a los Tratados de Libre Comercio que varios de esos países asociados suscribieron con Estados Unidos, lo que considera incompatible con la integración sudamericana.
Gira por el Vaticano, Noráfrica y Bolivia
Al cierre de la gira que emprende hoy Chávez visitará Bolivia para supervisar acuerdos con su colega Evo Morales, quien abogó por el acceso al poder en los cinco países andinos de líderes "antiimperialistas", como él y el gobernante de Venezuela.
CON EL PAPA. La primera etapa de su viaje será en Roma. Chávez sostendrá una entrevista mañana con el papa Benedicto XVI en el Vaticano, con la pobreza como tema principal.
Chávez se entrevistará además con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Angelo Sodano, en una audiencia que se realizará inmediatamente después de la reunión con Benedicto XVI.
El 80% de los venezolanos es católico, y luego de una era de choques entre la jerarquía católica y el gobierno, éste busca fortalecer el diálogo entre ambos. EFE Y AFP