Desafío para el gobierno

La reciente extradición a Chile de tres militares -dos de ellos en actividad- por el caso Berríos, no fue un hecho aislado sino que, según parece, abrió un camino. La requisitoria, detención e interrogatorio de militares y un policía ocurridas en las últimas horas por el caso Gelman, constituye una afirmación de ese camino, aunque en un terreno diferente y más complejo. El caso Berríos ocurrió en plena democracia y no había dudas respecto a su más absoluta desconexión con la ley de caducidad. Hay quienes opinan -sobre todo, pero no solo, entre los militares- que en estos casos no ocurre lo mismo, aunque los hechos hayan comenzado en la Argentina, con el secuestro de la nuera del poeta y el asesinato de su hijo.

Resulta evidente que el gobierno de Vázquez ha implementado un cambio importante en materia de la conducción de las Fuerzas Armadas, en particular en lo que respecta a las violaciones de derechos humanos ocurridas durante la dictadura.

Los nombres que se manejan desde el restablecimiento de la democracia en relación a esas violaciones de derechos humanos, son más o menos los mismos. Y varios de los principales de ellos están incluidos en la lista de los requeridos por la Justicia argentina. Desde una perspectiva, podría considerarse que para las nuevas generaciones de militares es una oportunidad para comenzar a cerrar seriamente un pasado cargado de acusaciones sobre hechos que les que son ajenos.

Claro que, como en el caso Berríos, queda pendiente el tema de la responsabilidad de los mandos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar