El humor, ya sea en las caricaturas o en los chistes, suele ser más lapidario que un sesudo artículo y es mucho lo que puede dar a entender, en su misma brevedad. Así es que vale la pena reproducir la chanza de ayer, de Manes Marzano, que reza más o menos así.
Un periodista le pregunta a Kirchner como se siente el gobierno con la presentación contra Uruguay en la Haya, a lo que éste contesta: "eufóricos". La repregunta es si se debe esta euforia a las buenas expectativas, pero el Presidente responde que no. No es por ese motivo. "Es porque por primera vez, en vez de ser demandados, somos nosotros los que demandamos a alguien".
Aunque se trate de una broma, tiene demasiado de verdad, por lo que sus reiteradas afirmaciones sobre el respeto al derecho y a los acuerdos internacionales, a lo largo del pobre discurso realizado en el acto llevado a cabo en el "carnavalódromo" (cualquier semejanza es pura coincidencia), de Gualeguaychú; esa palabra indígena que se le hacía tan difícil de pronunciar cada vez, resultaron bastante fuera de lugar, por más aplausos forzados que le siguieran.
Como tampoco fue de recibo, su nueva postura de adalid del cuidado del medio ambiente. Respecto de lo primero, y en malhadada coincidencia, la Argentina va a ser demandada ante la Corte Suprema de la Haya, por sus incumplimientos en la exportación de carne. Un ciudadano holandés, perjudicado por haber cerrado una operación, sin luego recibir lo que había comprado, a consecuencia de la intempestiva medida del gobierno de Kirchner, prohibiendo las exportaciones de carne, ha sido aconsejado por la Cancillería de su país, para que inicie una demanda ante el Supremo Tribunal.
Desde hace más de 15 días, unos 360 contenedores cargados de carne, valuados en 65 millones de dólares, están demorados en los puertos de Buenos Aires y Santa Fe, a pesar de que según las autoridades de los frigoríficos, tienen los papeles en regla. Estos cargamentos destinados a Inglaterra, Alemania e Italia, corren el riesgo de ver llegar los vencimientos. Se trata de cortes de calidad, distintos a los que se venden en el mercado interno, por lo que los empresarios no ven viable la posibilidad de comercializarlos internamente. Aparte de lo que significa no cumplir con los pedidos o los contratos.
Algo que la Argentina ha hecho en demasía en los últimos tiempos, sin ir más lejos, con la deuda pública. Habiendo estafado a instituciones y a ahorristas también extranjeros, de diversas partes del mundo, como italianos, japoneses, etc. A quienes se les ofreció renegociar con quitas de nada menos que del 75%. Los que no aceptaron esta generosa oferta, todavía están en litigio.
El gobierno argentino decretó la insólita suspensión de exportaciones el 8 de marzo, buscando una rebaja de los precios en el mostrador. Una manera muy particular de enfrentar a la creciente inflación que provoca lógicas preocupaciones. Estaban exceptuados de la prohibición los cortes de la cuota Hilton, la partes más valiosas y los encargues que contaran con cartas de crédito cursadas antes de que entrara en vigor la veda.
Sin embargo, la Aduana impidió que cientos de contenedores fueran embarcados bajo la premisa de que los certificados debían ser revisados. Ello significa que posiblemente se inicien nuevos juicios por parte de las empresas afectadas, contra el Estado. Pero que le hace una mancha más al tigre. Ya se sabe lo largos y complejos que son los trámites judiciales. Para entonces, serán otros tiempos y los carnívoros argentinos, (tienen el índice de consumo per cápita más alto del mundo), habrán podido darse el gusto de seguir comiendo carne en cantidad, sin que precios más elevados produzcan malos humores que hagan daño a la popularidad del Presidente.
El no cumplimiento de los compromisos o la pérdida de mercados y clientes, son harina de otro costal. Problema de la industria frigorífica y el sector rural.
Por otro lado, los dirigentes de la Federación de la Carne, acompañados por el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, le agradecieron al Presidente que les haya prometido el pago de un subsidio, con esos dineros estatales que salen de los bolsillos de los contribuyentes, a los trabajadores del sector que quedaron suspendidos.
En cuanto a como está el cuidado del medio ambiente en Argentina, para no entrar en el área de las plantas que operan en su territorio con tecnologías obsoletas tremendamente contaminantes, la presentación hecha por la Defensoría del Pueblo de la Nación, sobre la cuenca del Riachuelo. Justo en estos momentos, una información que demuestra la duplicidad existente en los gobernantes argentinos a este respecto.
Desde 2003, a pesar de la solicitud realizada por la Defensoría no se ha hecho nada. No existe un plan concreto e integral y 4,6 millones de personas están expuestas a los males que derivan de la polución de este curso de agua, debido al vuelco de sustancias de origen industrial, cloacales o de la actividad agropecuaria, que dañan el agua, el suelo y el aire de dicha cuenca.
Los basurales, y esto cuenta también para nosotros, siguen igual o peor y las obras públicas de saneamiento no cumplen con los requisitos.