Blair ajusta su gobierno tras la rotunda derrota electoral

LONDRES | EFE

Tras el desastre en las elecciones municipales, el primer ministro británico, To-ny Blair, intentó reafirmar su autoridad con un amplio reajuste ministerial, lo que no impidió que diputados laboristas le reclamaran una fecha de dimisión.

Blair desayunó ayer con los peores resultados electorales cosechados desde que el Partido Laborista accedió al poder en 1997.

Tras el recuento de votos en 173 de los 176 distritos a consideración en los comicios -interpretados en el país como una prueba para medir el desgaste de Blair-, el laborismo perdía 18 ayuntamientos y 288 concejales.

Así, los laboristas apenas lograban mantenerse en 26 de ellos (1.174 concejales), mientras que el Partido Conservador del joven y dinámico David Cameron aparecía como el gran ganador al obtener el control de 68 ayuntamientos (1.711 concejales).

Con este preocupante trasfondo, y con el fin de dar un impulso a su alicaído gobierno, Blair acometió una profunda reestructuración ministerial que afectó a carteras tan importantes como A-suntos Exteriores, Interior, Defensa y Educación.

Uno de los pocos "pesos pesados" que salvó su puesto fue el ministro de Economía, Gordon Brown, considerado el sucesor natural del primer ministro al frente del laborismo y de la jefatura del Gobierno.

De hecho, la cuestión de la sucesión cobró un nuevo ímpetu a la luz del batacazo electoral y algunos diputados del ala izquierda laborista han pedido a Blair, quien ya anunció el año pasado que no aspirará a un cuarto mandato, un calendario para ceder el poder a Gordon Brown.

El ex ministro de Sanidad Frank Dobson calificó la remodelación del gabinete como un intento de "reorganizar los asientos del Titanic", al comparar el quebranto en las elecciones con el hundimiento del legendario transatlántico.

El líder conservador, David Cameron, eufórico por los buenos resultados de su formación, aprovechó el "viernes negro" de los laboristas para recalcar que el país necesita un "cambio" de Gobierno más que una "remodelación".

Por su parte Gordon Brown, probable adversario de Cameron en las próximas elecciones generales, previstas para 2010, trató de aguantar el "chaparrón" de las críticas y admitió que el veredicto de las urnas ha enviado una seria "advertencia" al Gobierno.

Brown apuntó también que ha influido en los electores el reciente escándalo por la liberación de más de mil delincuentes extranjeros al término de sus condenas sin tener en cuenta su deportación, que ha provocado la caída de Charles Clarke como ministro del Interior.

Por si todo esto fuera poco, un sondeo de opinión divulgado por la cadena pública BBC revelaba que la mitad de los ciudadanos del Reino Unido quieren que su primer ministro presente la dimisión antes de finales de año.

Blair espera que la refacción de su gabinete le dé un poco de aire fresco. Lo necesita.

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