Sebastián Elcano
Nada más grato que un nuevo restaurant donde reine la buena cocina y la atención adecuada. Así es Joia, cuyo único reproche es la escalera de acceso, aunque bien vale el esfuerzo de subirla.
Ignacio Diz, el joven chef de Joia, hizo sus armas con Oyenard y acumuló experiencia en Estados Unidos. Su carta, poco extensa, con entradas y principales que no alcanzan una veintena de platos, como debe ser.
La escudería esa noche estuvo reducida a cuatro cofrades, con ausencias justificadas: Vito recibiendo un nieto en Estados Unidos, Enrique en sus acostumbradas excursiones a Oriente y el Chambelán Carlos con la garganta en escombros.
Para comenzar, abrebocas perfectos: pinchos de pescado asado, mejillones con sus notas de ajo y perejil, seguidos por unos arrollados Primavera, bien realizados.
En los principales, Danilo con su nuevo look adelgazado, insistió en el pescado, asado con puerros, delicioso. El salmón crocante con sésamo colmó las expectativas del Dr. Pepper, mientras que Walter y Sebastián confiaron al Saltimbocca su apetito. Conviene aclarar que de saltimbocca, ni asomo. El plato, delicioso, consiste, en escalopas de lomo, con crema de hongos y tomates confitados, con una guarnición de papines. Se bebieron dos botellas: un Cabernet Sauvignon Reserve 2003 de Juanicó, de pulido paso de boca y el Latitud 33º, un Malbec 2004, de Mendoza, que llegó sin piqueteros y fino aroma.
Los excelentes postres coronaron una cena sin fisuras: la Tarta de limón caramelizada con salsa de frambuesas y el "brownie" de naranja, crocante de frutos secos y chocolate con su helado de adlátere, ambos perfectos. También perfecta la camarera Silvina, linda como un sol y llena de gracia hasta en sus tropiezos con el giro de la botella al servir el vino. Como se ve, un lugar para volver.
JOIA. Carlos Sáez 6415, Local 6. teléfono 6048501. De martes a sábado, de 21 a 1 horas. Precio por comensal: $ 400.
A LA ESPERA DEL RABO. Todos saben que un lugar de cocina segura y con algunos aciertos únicos es Casa de Amigos. Ricardo y Juan Carlos, que comparten las tareas del salón y la cocina, han convencido a un conjunto fiel de comensales que siguen su carta sin chistar.
En el mediodía el chef Juan Carlos transita por fórmulas amadas por los uruguayos, milanesas, pastas y bocados semejantes, sin que ello impida la presencia seductora de otros platos. Sobre todo los de carnes exóticas, como el jabalí, el ciervo o la nutria, que Juan Carlos sabe tratar con las fórmulas bendecidas por frutas que asoman un discreto agridulce seductor.
Días pasados, después de una ausencia excesivamente prolongada, Sebastián y Leandro regresaron a Casa de amigos. La ensalada ritual que Juan Carlos prepara para Sebastián estuvo, como siempre, deliciosa, esta vez con sus bienvenidos espárragos. En el plato de Leandro desembarcó un jamón de carpincho, resuelto con una adecuada salsa, fruto de la reducción, que fue consumido con elogios.
Después de la ensalada, Sebastián se dejó arrullar por el curry de cordero, con la debida escolta de arroz blanco, sin reproches posibles. El tinto de Pisano, Merlot 60% - Tannat 40%, hizo su tarea de modo impecable y se alargó hasta la sobremesa.
No hubo dudas en los postres, reincidiendo los comensales en lo higos con crema y en la pera al vino con canela y helado. Aplausos para una cocina límpida y honesta, mientras cuando el frío asome su filo, el rabo a la flamenca nos aguarda.
CASA DE AMIGOS. Guayabos 1724. Teléfono 4095593. Precio por comensal según menú descrito: $ 400. No se aceptan tarjetas.
OLIVA Y LIMON. En el indispensable Frutibus, en el Puerto del Buceo, el puesto que Roberto ha lanzado al estrellato con la más completa panoplia de vegetales y otros ingredientes elegidos, se puede encontrar en pequeños envases un aderezo para ensaladas perfecto. Se trata de la simple combinación de aceite de oliva extra virgen de Los Ranchos, con jugo de limón. Los Ranchos, que en su momento hace décadas produjeron vinos que se hicieron notar, ahora explota el monte de olivos allí plantados. En botellas pequeñas de 40 centímetros cúbico son el aderezo ideal para una ensalada. Roberto los vende a $ 56 cada uno y las ensaladas están en su inabarcable stock de vegetales. No hace falta más.