El proyecto "botable"

RICARDO REILLY SALAVERRI

La publicidad a favor del pago de impuestos y del bienestar de los niñitos de primaria está más cercana a la tomada de pelo que a cualquier intento serio de convencer a los contribuyentes. Al mismo tiempo que se buscan delincuentes por evasión fiscal deberían buscarse delincuentes por abuso en el gasto y aprovechamiento de los dineros públicos.

Preguntarse es responderse: ¿cuánto patrimonio y cuánta renta han generado el ministro Díaz o Gargano, en su vida, o los jerarcas de la policía administrativa en general y fiscal?

Con morboso regocijo vemos todos los días anuncios vinculados al crecimiento de la recaudación fiscal y el cierre de comercios y la prisión proyectada y ejecutada en algunos casos de personas notorias, y lo que no vemos jamás es que el obeso Estado uruguayo -respecto del cual el actual gobierno de la misma forma que lo hizo en la intendencia de Montevideo ha multiplicado cargos de favor y posibilidad de designaciones para amigos- nunca se dispone a hacer régimen y empezar aerobismo. Dicho en otras palabras jamás reduce el gigantesco gasto inútil que se lleva la burocracia y la ineficiencia. Porque en la realidad nada ha cambiado y hoy es peor que ayer y el insaciable Leviatán vernáculo solo quiere digerir las energías menguadas del sector privado de la economía, sin sacrificar un ápice de su gordura.

Vivimos en el país de los señores feudales de la burocracia y de sus séquitos. En la Edad Media de la ineficiencia y el papeleo que quiere seguir gozando de buena salud. Al que -nos alegramos por ellos- se sumarán cientos de contadores, ya que si prosperase el impuesto a los ingresos del frentismo, ciudadanos más o ciudadano menos vamos a tener que portar a un contador público en la mochila para siempre.

Hoy ingresamos en el campo del invento falazmente denominado "impuesto a la renta de las personas físicas". Como se sabe de impuesto a la renta no tiene absolutamente nada. Es una carga de lanza contra la clase media y apunta a robar salarios, jubilaciones, alquileres de los giles propietarios que creyeron que era sano ahorrar en ladrillos para cubrir sus espaldas en la vida apostando al Uruguay, y depósitos bancarios (si queda algún idiota que deje un depósito a la vista para que rente a favor del feudalismo burocrático). De las mentiras de la cúspide improvisada y utópica que nos rige, la máxima es la de que "los que tienen más van a pagar más".

La renta nacional, la que habla de la ganancia de quienes tuvieron ganancia, desde hace muchos años para acá está en el exterior. Son -tomando algunas estimaciones- algo así como 8.000 millones de dólares. Esos son los que más tienen, la tienen en el exterior y cobran intereses o dividendos por tales inversiones, y como son renta de fuente internacional, en el proyecto izquierdista nunca van a pagar nada.

En los países en los que se aplica el impuesto a la renta a los ingresos familiares, éstos son del orden de los 90 o 100 mil euros o dólares por año. Allí hay renta. Y, además los servicios públicos y estatales funcionan. No son un acomodo de militantes de comités de base frentistas

Hoy, el ataque imprevisto y brutal a la clase media que tiene ingresos en el país y la falacia solidaria y equitativa del "impuesto a la renta de las personas físicas", es proyecto del arqueomarxismo y hay que dejar que ellos lo saquen adelante. La Patria y el Pueblo, como corresponde, desagradecidos. Y en contra.

"Ya está en la discusión nacional el proyecto de reforma tributaria hecho con la improvisación característica del Frente Amplio, inventor del nuevo fiscalazo."

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