Lima | La decisión de Bolivia de tomar el control de sus hidrocarburos fue recibida con cautela en el vecino Perú, tanto por el candidato presidencial nacionalista Ollanta Humala como por funcionarios del gobierno.
Humala, candidato de Unión por Perú (UPP), enfrentará al ex presidente Alan García, del Partido Aprista, en la segunda vuelta de las elecciones de ese país.
"Respetamos las decisiones soberanas de un pueblo hermano como es Bolivia, pero quiero ser enfático: nosotros jamás hemos hablado de estatizar ni de expropiar, ni hemos hablado ni defendemos las estatizaciones ni las expropiaciones``, dijo Humala en un intento por tomar distancia de la decisión del lunes del presidente boliviano Evo Morales.
El UPP ha sido el más interesado en deslindarse de la decisión de Morales, amigo personal de Humala.
Varios observadores internacionales han coincidido en indicar la posibilidad de un "efecto contagio" en Perú en caso de un triunfo de Ollanta Humala en el balotaje de fines de mayo o principios de junio. Entre ellos se encuentran voceros de los sectores industriales brasileños, que ven en esta movida de Morales la influencia del presidente venezolano Hugo Chávez -estos últimos se reunían ayer en La Paz-, quien también ha demostrado su cercanía y apoyo con el candidato de UPP.
Plan trazado. El plan de gobierno de Humala contempla renegociar los contratos suscritos previamente entre el Estado y empresas privadas, con miras a una mayor participación estatal mayoritaria.
Humala dijo en una rueda de prensa que Perú "ya vivió esa experiencia`` de expropiaciones y estatizaciones durante el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado (1968-1975) -de quien es confeso admirador-; "en ese entonces no tuvimos los resultados que se esperaban``, indicó. Ap