Lo conocen como el "Mono Mono". El apodo se debe a que es tan escurridizo como este animal y siempre logra escapar, dejando a todos atónitos. En el barrio Fraternidad están cansados de sus robos y asaltos, y él ha logrado mortificar a los vecinos que conocía desde niño. "Ahora andan todos con rejas y armados hasta los dientes", dijo Jorge Acosta, que ya está familiarizado con sus asaltos.
La madre del "Mono Mono", Teresa Sierig Pereira (48), fue un poco más gráfica: "El Comisario se me acercó hace poco y me dijo que le presentaron una lista de personas que quieren matarlo. Yo estoy esperando el día que me llamen para ir a reconocerlo a la morgue".
Hace tiempo ya que Pereira se dio por vencida. Asegura que él siempre fue así. Lo increíble es que este es el prontuario de un menor de 14 años, que ya cuenta con 250 entradas por robo y asalto y estuvo internado en el INAU por rapiña especialmente agravada, hurtos, rapiñas y copamiento. Un caso perdido, dictaminaron sus familiares y vecinos con resignación.
El grito en el cielo lo puso Omar Frana, el cura párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Fundación, conocida por todos en el barrio como la Virgen Desatadora de Nudos. "¡Dos violaciones de domicilio con robo y destrucción de imágenes religiosas en el mismo día!", fue el título de una carta desesperada, donde el cura relató que el primero de mayo el "Mono Mono" robó la casa parroquial dos veces.
"El primer robo fue a las 14 horas. Hasta ese momento el primero de mayo había sido un día tranquilo y productivo. Sonó la alarma y Mono Mono sólo pudo robar un equipo de música portátil (evaluado en $ 3000) y la magra colecta de la misa del domingo (unos $ 200)", contó Frana.
Lo peor aún estaba por venir: a las 22 horas, el menor volvió a ingresar a la casa parroquial y cuando la alarma comenzó a sonar destruyó el tablero. Uno de los vecinos, Jorge Acosta, entró al templo con un palo de madera en su mano y vio al "Mono Mono". "Yo lo conozco desde que era chico. Me dijo: `Mago, me vas a entregar`, con vocecita inocente`, pero le respondí que él se estaba entregando solo y le dije que se quedara quieto", recuerda Acosta.
En cuestión de segundos, el menor agarró una enorme cruz de madera y empezó a destruir imágenes de la iglesia y según el testimonio de Acosta, se lo veía "desacatado". "Había llamado al 911 y demoraron 40 minutos en llegar", se queja el vecino. También cuenta que el "Mono Mono" lo amenazó con un cuchillo, pero Acosta lo sujetó de los brazos. Sin embargo, logró desprenderse y huyó, según estiman, al cantegril de la Manchega donde se esconde hoy por hoy.
impotencia. "Es un ladrón barato", trivializa Acosta, aunque coincide con los demás vecinos en que todo lo que roba es para conseguir droga y que siempre ha sido irrefrenable.
El cura párroco recuerda que el día del robo le planteó a la comisaría que esa noche el menorpodría regresar y sintió que su vida corría riesgo. "La policía me contestó que ellos no tienen personal para esto, pero que al otro día hiciera la solicitud al 222", recuerda Frana con rabia.
Si bien el menor fue dos veces internado en el INAU (la primera vez durante tres meses y la segunda por nueve meses), ha logrado escaparse o lo han dejado salir, y resulta inútil hacer una denuncia a la comisaría cuando saben que en cuestión de horas estará de nuevo en la calle.
"¡Por favor, cambien de una vez el estatuto del menor!", pidió el cura párroco. Según cuenta, incluso habló con la madre del "Mono Mono" y ella le dijo: "Yo firmé para que el INAU lo tuviera encerrado pero lo dejan salir o escaparse cuando quiere y el chiquilín se viene al cantegril".
Teresa es beneficiaria del Plan de Emergencia, con el que logra darle de comer a sus ocho hijos. Ella asegura que ninguno les ha dado tantos problemas como el "Mono Mono".
"A los 10 dejó la escuela, a los 11 se escapaba de casa para drogarse y tenía que salir a buscarlo por todas partes. Yo lo quiero mucho pero ya no puedo más", dijo la madre, afligida.
Irrefrenable
"A los 10 dejó la escuela y a los 11 se escapaba para drogarse", recuerda su madre afligida
datos
El menor de 14 años tiene 205 entradas en la Policía por robo y asalto. También tiene inicio del procedimiento de adolescente infractor por rapiña especialmente agravada, hurtos, rapiñas y copamiento. Estuvo dos veces internado en el INAU: la primera vez durante tres meses y la segunda durante nueve meses.
Su último robo fue en la parroquia Nuestra Señora de la Fundación, en el barrio Fraternidad, de donde se llevó la colecta de la misa del domingo, un equipo de música portátil e hizo añicos imágenes religiosas del templo. Ingresó dos veces en el mismo día para robar.
Se estima que el menor se esconde en el cantegril de la Manchega, junto a miembros de una pandilla.
Teresa, su madre, asegura que él siempre fue así: a los diez años dejó la escuela y a los 11 se escapaba de la casa para drogarse. Su habilidad para huir le valió el apodo de "Mono Mono" entre los vecinos del barrio Fraternidad.
La madre del "Mono Mono" dijo que el comisario de la seccional 13° le presentó hace pocos días una lista con nombres de personas que querían matar a su hijo. "Hace tiempo que lo amenazan".