bagdad Donald Rumsfeld y Condoleezza Rice visitaron ayer Irak, donde se reunieron con los líderes del nuevo gobierno a fin de apuntalar su legitimidad y expresarles el apoyo de Washington.
El secretario de Defensa y la secretaria de Estado se reunieron con el nuevo primer ministro Jawad al-Maliki y con otros dirigentes iraquíes, además de con el embajador estadounidense y otros jerarcas de la ocupación estadounidense.
Entretanto, el comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak se mostró optimista con la selección del nuevo gobierno iraquí, por considerar que facilitará una retirada militar sustancial antes de lo programado.
"Sigo considerando mi calendario general del repliegue", indicó a los periodistas el general del ejército George Casey tras reunirse con el secretario Rumsfeld, que llegó sin anuncio previo para entrevistarse a lo largo de la jornada con los mandos castrenses y los dirigentes iraquíes.
Por su parte, la secretaria de Estado, Rice, llegó a Bagdad en un vuelo procedente de Turquía unas horas después para ilustrar el respaldo de Washington al emergente nuevo gobierno iraquí.
"Deseamos asegurarnos que no hay diferencias entre lo que hacemos en el terreno político y lo que hacemos en lo militar", dijo Rice a los periodistas durante su vuelo a Irak. "El secretario Rumsfeld y yo estaremos allí juntos porque muchas de las tareas pendientes afectan a lo político y lo militar``.
Había una atmósfera en el entorno de Rice, de que esta es la última oportunidad para revertir algunos de los errores de los últimos tres años en proveer seguridad a los iraquíes, recuperar el control del petróleo y del sistema de energía y terminar con los recelos sectarios y la corrupción en el gobierno.
La visita de los dos altos jerarcas representa, según funcionarios, que Estados Unidos intenta enviar señales de que sus dos departamentos trabajan más duro para ayudar al nuevo gobierno a evitar que el país se deslice hacia una guerra civil.
Rice y Rumsfeld se reunieron con el embajador estadounidense Zalmay Khalilzad y los mandos militares y civiles en un almuerzo de trabajo. Posteriormente conversaron durante 50 minutos con el nuevo primer ministro Al-Maliki en la residencia de Khalilzad, situada en la Zona Verde de Bagdad, una zona muy fortificada.
Al-Maliki dijo a Rice y Rumsfeld que su máxima prioridad es atenuar la desconfianza reinante entra las facciones étnicas iraquíes y agregó que el éxito en ese menester servirá para solucionar la falta de seguridad, la cuestión del terrorismo, la violencia y la corrupción.
Sobre el tema de la corrupción, el primer ministro designado concordó con Rice y Rumsfeld que la selección de líderes fuertes, competentes y no sectarios para puestos clave harán que los iraquíes confíen en el nuevo gobierno. AP y THE NEW YORK TIMES.