En el "Sorocabana" de Durazno hay una mesa para los fallecidos

| El lugar más popular del bar es el único donde no se sienta nadie. Quedó para recordar a parroquianos ilustres.

durazno | victor rodriguez

El legendario Café Sorocabana de Durazno asiste a un presente lleno de vitalidad y vigencia. El local, único en el país, dejó atrás los momentos de incertidumbre que pautaron los últimos meses del pasado año, cuando sus dueños, Norberto Mediza y su esposa Rosa Rocha de Mediza (actual propietaria), se enteraron que debían trasladarse del espacio físico que por 64 años los cobijó.

Ahora el presente les sonríe y como en sus mejores tiempos, el Sorocabana luce rebosante de clientes: los tradicionales y los nuevos, que han dado un espaldarazo al lugar, como apadrinando su existencia.

El emblemático negocio está identificado con la historia viva de la capital del departamento. Por eso es común ver a duraznenses que residen en el exterior o a turistas de cualquier nacionalidad, sacándose fotos frente a su fachada o simplemente disfrutando un café en su interior.

Y a pesar de que los tiempos y los gustos cambian acordes a las nuevas tendencias, sus responsables se han preocupado por mantener en el nuevo local aquellos rasgos que han identificado por varias décadas su particular encanto: las mismas mesas de mármol, las mismas sillas de cómodo reposo e incluso el interior marcado por las penumbras, aunque ahora sin la presencia del humo del cigarrillo.

INTERES. La firma pasó por momentos difíciles cuando en el 2005, el local en donde funcionaba fuera puesto a la venta por su propietario. El desalojo era inminente y en ese momento se temía por su existencia.

Ese panorama movió a los habitantes, ciudadanos comunes y autoridades, a tal punto que pasó a ser un tema del gobierno departamental.

En agosto de 2005, el intendente Carmelo Vidalín elevó una misiva a la Junta Departamental señalando el interés manifiesto de la población, para que el último de los Sorocabana en el país se mantuviera en la ciudad como historia viva del pueblo.

Solicitó en esa oportunidad declarar al espacio que ocupara "Monumento Departamental", hecho que aconteció con el voto unánime de los 31 ediles.

A partir de ese momento, y pese a que ahora el lugar está deshabitado, su fachada no podrá ser modificada.

Según Ernesto Giordano, que concurre al local desde su inauguración en el año 1942, el hecho de que siga existiendo es para la ciudad de Durazno una "gran cosa y un lugar que va a seguir siendo un centro de reuniones permanente. Todos los duranenses tenemos que aportar para que este lugar se mantenga", señaló.

Además de mantener las tradicionales mesas, las sillas con posa brazo de forma circular y la penumbra del interior, un rincón ostenta una mesa solitaria, pero no vacía, junto a una réplica del monumento a Cristobal Colón y el premio "Durazno al futuro" obtenido por la firma.

Esa mesa es el tributo a los habitués fallecidos, recordados con una escenografía particular compuesta por pocillos de café y dos vasos. Se alude allí, entre tantos otros, al recordado "Chivi" Giordano, el dramaturgo Orlando Almada, "Mingo" Bocchiardo y los hermanos Pedro, Alberto y Alfredo Anguila.

El café generó una profunda marca en cada uno de los departamentos en donde abrió (y cerró) sus puertas.

"El remate de varios lotes de tradicionales mesas, con su mármol circular, y sillas que pertenecieron al Sorocabana, marcan el melancólico ocaso de un Montevideo que hemos perdido para siempre", editorializó El País el sábado 21 de diciembre de 2002, dejando entender lo que el local había significado para la capital del país.

La nota cierra repitiendo la pérdida de esa ciudad, por los cambios en la sociedad y por la incapacidad de definir estrategias de desarrollo urbano que pudieran conservar ese pasado tan valioso.

Distinción

Por iniciativa de la población, el año pasado se declaró al local "Monumento Departamental"

El Sorocabana llegó al Uruguay a inicios de los años 40, a través de una compañía brasileña de café, que fundó primero casas en Montevideo y luego en las principales ciudades del interior.

En Durazno abrió en 1942, y el primer gerente nombrado por la compañía fue Pilar Gómez, después estuvieron De la Hoz, Roberto Aquino y un español que representaba a la empresa.

Sorocabana pasó a ser empresa particular cuando fue adquirida por Norberto Mediza y su esposa; la actual propietaria, Rosa Rocha de Mediza.

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