Las autoridades entregaron el cuerpo de Sabalsagaray a la familia; dijeron que se había suicidado
Al declarar ayer en el juzgado en lo penal de décimo turno, tres militares aseguraron no tener responsabilidad en el caso de la muerte de la militante comunista Nibia Sabalsagaray, en el año 1974.
La fiscalía citó a declarar a cuatro militares (los capitanes Mario Cegnini y José Pedro Araujo, el general Miguel Angel Dalmao y el médico Alberto Sitkenwish), pero concurrieron tres. Los militares habían sido mencionados por el coronel retirado José Chialanza, cuando declaró por el mismo caso en febrero.
Todos declararon como testigos, ya que el Ejecutivo consideró que militares y policías estaban excluidos del caso, no así los civiles. De hecho, el gobierno habilitó a que se investigue la muerte de Sabalsagaray -detenida el 29 de junio de 1974 y fallecida ese mismo día-, argumentando que los civiles no están comprendidos en la ley de Caducidad.
CASOS. El general Dalmao, ascendido por el presidente Tabaré Vázquez el 9 de agosto de 2005, fue mencionado como uno de los oficiales que revistaba en el Batallón de Ingenieros número 5, donde Sabalsagaray murió. Además, aparece como testigo en el expediente que elaboró la justicia militar sobre el caso.
Cegnini, ex capitán, fue mencionado por Chialanza como el militar que estaba a cargo del operativo por el que la joven fue detenida.
Chialanza declaró el lunes 13 de febrero en la sede penal. En la oportunidad, el militar ratificó la teoría de que Sabalsagaray se suicidó cuando estaba detenida en el batallón de Ingenieros número 5 en junio de 1974.
Agregó que los operativos que se realizaban en ese cuartel dependían del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) y de la División Ejército I.
El año pasado también declararon como testigos el novio de Sabalsagaray y el intendente de Canelones, Marcos Carámbula, que en 1974 era estudiante de medicina y -a pedido de la familia- comprobó que la mujer había muerto por los golpes que recibió en la celda.