Juez chileno considera "muy importante" la extradición

Santiago de Chile - El juez chileno Alejandro Madrid afirmó hoy que la extradición a Chile de tres militares uruguayos -dos de ellos en actividad- cierra un capítulo "muy importante" para aclarar el asesinato en Uruguay del químico Eugenio Berríos, agente secreto de la dictadura del general Augusto Pinochet.

"Cierra un capítulo que es muy importante", dijo Madrid, al conocer la decisión de la Suprema Corte de Uruguay, que autorizó extraditar a Chile al coronel retirado Tomás Casella, el coronel Wellington Sarli y el capitán Eduardo Radaelli.

Los tres militares uruguayos aparecen implicados en un plan de colaboración con militares chilenos que secuestraron al ex agente, cuyo cadáver fue abandonado en una playa cercana a Montevideo a comienzos de 1992.

"Yo presencié la declaración que prestaron ellos en Uruguay, hace más de dos años, y obviamente desde esa fecha hasta ahora hay bastantes antecedentes nuevos que tendrán que aclarar", agregó el juez.

Berríos, que fue agente de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) y trabajó en la producción del mortal gas sarín, huyó de Chile acompañado por varios militares en 1991, que en realidad lo vigilaban, un año después del término del régimen de Pinochet (1973-1990).

El ex agente decidió escapar en Uruguay de sus custodios en noviembre de 1992 y pidió ayuda a la policía uruguaya, que lo devolvió a los uniformados chilenos y desde entonces se perdió su rastro.

Su cadáver, con varios impactos de bala, apareció tres años después en una playa de El Pinar, 30 km al este de Montevideo, con varios impactos de bala. Se estima que su muerte se produjo entre marzo y junio de 1993.

Durante el proceso judicial en Santiago, seis militares chilenos fueron inculpados en octubre de 2002 por el secuestro y asesinato del bioquímico, incluidos los generales retirados Hernán Ramírez Rurange y Eugenio Covarrubias, y el capitán en servicio activo Pablo Rodríguez Márquez.

El abogado de los familiares de Berríos, Tomás Ehrenfeld, se manifestó satisfecho por la decisión de la corte uruguaya, porque, según sostuvo, "se encuentra establecida la participación de estos militares extraditados en el homicidio calificado y secuestro de Eugenio Berríos".

El jurista dijo que los militares uruguayos conformaron una asociación ilícita con los chilenos, para neutralizar a quienes representaban un peligro si declaraban ante los tribunales que investigaban violaciones a los derechos humanos.

Cuando desapareció, el agente Berríos era investigado por su participación en asesinatos de opositores a la dictadura. A esas investigaciones se sumó en los últimos años la sospecha de que intervino en la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970), que se proyectaba como un líder de la oposición.

El ex mandatario murió infectado por un misterioso virus, en una clínica de Santiago, el 22 de enero de 1982, después que fue visitado por un kinesiólogo que deslizó sobre la herida postoperatoria un apósito que contenía una bacteria, según un testimonio consignado en el proceso.

AFP

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