Bruselas - Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea iniciaron hoy por la tarde en Bruselas su cumbre consagrada a la energía, amenazada por las divisiones sobre el resurgimiento del proteccionismo económico en Francia y España.
Tras las crisis de la Constitución, el presupuesto comunitario y el futuro de la ampliación, los líderes de la UE tratarán de que la cumbre no ahonde sus diferencias y permita en cambio sentar las bases de una política conjunta en un sector estratégico para el bloque.
El objetivo de esta política común es responder a desafíos como la seguridad del abastecimiento frente al alza de los precios de petróleo y la crisis gasífera entre Ucrania y Rusia.
"Creo que existe un buen ánimo", dijo el canciller austríaco Wolfgang Schuessel, presidente en ejercicio de la Unión Europea, al llegar a la sede del Consejo Europeo.
Sin embargo, la disputa a raíz del resurgimiento del patriotismo económico en algunos socios podría empañar la cita, que se inició pasadas las 16H30 GMT sin la presencia del jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, que llegó media hora más tarde.
Precisamente Berlusconi es uno de los protagonistas de esa polémica, ya que Italia acusa a Francia de haber adoptado medidas proteccionistas para desbaratar la intención de la italiana Enel de lanzar una oferta de compra sobre la francesa Suez a través de la fusión de esta última con Gaz de France.
Consultado por la AFP para saber si tenía la intención de abordar el tema con el presidente francés, Jacques Chirac, durante la cumbre, Berlusconi respondió que no había "necesidad de hablar" porque "las posiciones son muy claras".
La polémica también abarca a España, en el banquillo de los acusados por un decreto para aumentar el poder de su ente regulador en materia energética y que la Comisión Europea ve como un modo de frenar la ofensiva del grupo alemán E.ON sobre la compañía de electricidad española Endesa.
El tono entre ambos bandos no ha dejado de endurecerse en las últimas semanas e Italia intentó incluso impulsar, sin éxito, la presentación durante la cumbre de una declaración común condenando el aislamiento económico y apoyando la apertura de mercados.
La iniciativa de Roma chocó con la posición firme de varios países invitados a firmar la carta que prefieren no alimentar un nuevo conflicto en el bloque, pese a ser conocidos por su enfoque liberal en materia económica.
Esto no evitó, desde el inicio mismo de la cumbre, que algunos líderes advirtiesen sobre lo "peligroso" de un regreso del proteccionismo, como dijo el primer ministro sueco, Goran Persson.
"No queremos proteccionismo en el corazón de la Unión Europea", agregó de su lado su homólogo belga, Guy Verhofstadt.
Pero más allá de lo encendido de este debate, los 25 miembros de la UE saben que los problemas energéticos del bloque se deben más bien a problemas vinculados con sus propias deficiencias de producción.
La UE importa más del 50% de la energía que consume y, si no se toman medidas, en 20 ó 30 años cerca del 70% de los requerimientos energéticos del bloque serán cubiertos por productos importados, advirtió la Comisión Europea en un "Libro Verde" sobre el tema a principios de marzo.
Para algunos países como España, que depende en un 80% de la energía producida fuera del bloque, la cuestión es fundamental.
La encargada de lanzar el debate en la cena de jefes de Estado y de gobierno del jueves por la noche será la canciller alemana Angela Merkel, según decidió la presidencia austríaca del bloque.
Merkel debería centrar su discurso en las tres prioridades identificadas por los 25 socios del bloque: reforzar la seguridad del abastecimiento, garantizar la competitividad de las economías europeas y los precios moderados de la energía, y promover fuentes viables para el medio ambiente.
En forma paralela a la cena de los jefes de Estado y de gobierno, los ministros de Relaciones Exteriores de los 25 debatirán sobre el futuro de Europa y su ampliación, así como también sobre la cuestión de la inmigración ilegal, esto último por expreso pedido de España, inmersa en una crisis con Mauritania.
AFP