Adiós relator

La noticia me llegó tarde y me tomó por sorpresa. Ni siquiera sabía que últimamente su salud física se había quebrado severamente. Disfruté de su afecto, su generosidad y su hombría de bien y es inevitable que ante la muerte, un tropel de sentimientos irrumpan en el alma, al evocar a Heber Pinto, quien como escuché en estos días ha sabido ser el "relator que televisa con la palabra". Y, en tiempos en los que apenas llegaba alguna transmisión televisiva en blanco y negro, cuando la figura del relator radial era el centro de atención de hinchadas multitudinarias, la inspiración y la gracia de Heber Pinto eran realmente una forma de televisación.

Creo que la figura de este talentoso relator deportivo que todos reconocen marcó una época en la telefonía nacional, que innovó especialmente en la transmisión de los espectáculos futbolísticos, al que se le compara con Carlos Solé otro mito de la transmisión deportiva radial nacional e internacional, de alguna manera para muchos nos recuerda que el tiempo ha pasado y —no sé si es que como suele decirse todo tiempo pasado fue mejor—, la desaparición física de este ciudadano de trascendencia pública nos recuerda que muchas realidades han quedado a la espalda.

En relación directamente con el fútbol Heber Pinto nos acercó a miles de orientales las emociones de gestas deportivos propias de la jornada en la que las selecciones juveniles celestes eran imbatibles, en las que Uruguay era siempre un rival respetado y de riesgo, propicio al logro de cualquier conquista inesperada y en la que los grandes de nuestro balompié, Nacional y Peñarol, se revolvían en el continente y fuera de él gestando memorables conquistas. En las que asistir a una tribuna con la familia no era un riesgo para la vida.

En este aspecto le tocó ser historiador al instante de alternativas deportivas que hoy uno se las cuenta a los hijos y parecería que está mintiendo o exagerando. Porque las generaciones nuevas saben que las transferencias de jugadores movilizan millones de dólares, contemplan el deporte que sucede en cualquier lugar del mundo desde la comodidad de la casa, y desconocen circunstancias míticas y triunfos deportivos significativos y actuales en el que es aún hoy el deporte de mayor imán popular en el país. Y, acostumbrados a ver a equipos domésticos abatidos, jugados siempre a la suerte de la "chance matemática" que al final termina por no darse, lo que es constante desde hace muchos años a esta parte, el recuerdo de ese pasado tan cercano les suena a invento infundado.

Por estas y otras razones la desaparición de Heber Pinto nos habla del cierre de un momento del país, que tenía su escenario deportivo y que también tenía otros escenarios. Más allá del relato, el compatriota que recordamos fue empresario en el campo privado, titular de CX 10, radio Continente "la radio que escucha toda la gente", e innovando también estableció el primer programa de comunicación directa con la audiencia, identificado como "sea usted juez por un minuto", al que mantuvo durante años en el aire.

Jugado por sus ideas, era colorado y demócrata, sintió inocultable admiración por Jorge Pacheco Areco, en el que sentía a un líder al que admiraba, y los vaivenes de sus inquietudes republicanas llevaron a Heber Pinto incluso, a ocupar durante un período una banca en la Cámara de Diputados del Parlamento nacional.

De todas formas, este ícono de una hora del país, hombre de emociones clásicas y populares que amaba al tango, dueño de una bondad enorme, por sobre cualquier otras consideración quedará en la memoria colectiva por su presencia fulgurante en un escenario que supo tener miles y miles de seguidores y escuchas, que palpitaron al ritmo de sus expresiones, de su voz y de su emoción. En este reconocimiento va un agradecimiento a un incomparable dueño del arte de la comunicación deportiva nacional.

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