madrid | daniel woods, ap
Durante 40 años usó balas y bombas, y asesinó más de 800 personas para lograr un país vasco independiente. Pero al final, la proscrita banda armada Euskadi Ta Askatasuna (ETA) debe su deceso a un acto de terrorismo que no cometió.
El atentado islámico del 11 de marzo de 2004 en Madrid tuvo tanta resonancia en España, incluso entre los nacionalistas vascos que apoyan los fines de ETA más no sus métodos, que hoy la fecha es vista como el comienzo del final de ETA.
Los ataques en Madrid -diez paquetes bombas que explotaron en unos trenes de cercanías congestionados, asesinando a 191 personas e hiriendo a más de 1.500- de repente hicieron políticamente inviable para ETA seguir su propio sistema terrorista.
ANTES Y DESPUES. El último ataque fatal de ETA había sido un poco antes. Un carro bomba mató a dos policías en la región norteña de Navarra, en mayo de 2003. Esa había sido su última acción con víctimas fatales, una carrera de terror iniciada en 1968 con la muerte del guarda civil Antonio Pardiñas. Pero luego de los atentados de Madrid, ETA ha detonado algunas bombas pero ha tomado previsiones para evitar muertes, aunque causando heridos leves.
El mismo día de esos atentados en Madrid, un portavoz de Batasuna -brazo político de ETA- se apresuró a declarar que esa organización nada tenía que ver con el ataque, como había acusado el presidente español de aquél tiempo, José María Aznar.
"Paradójicamente, y a través de una suerte muda, los ataques del 11 de marzo esencialmente marcaron el final de una ETA terrorista``, dijo Javier Ortiz, analista político que trabaja para la radio y televisión vascas y escribe para el diario madrileño El Mundo.
DERROTA SOCIAL. Más de 200 etarras han sido arrestados los últimos años -actualmente hay 860 militantes en cárceles de España y Francia-, incluyendo varios de sus líderes, y el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero citó en mayo pasado el debilitamiento del grupo como una razón para ofrecerles conversar si renunciaban a la violencia, diciendo que era el momento adecuado para buscar la paz.
Pero Ortiz no cree, empero que haya llegado al final de un ciclo, pues dice que ETA aún tiene dinero suficiente, acceso al mercado internacional de armas, cientos de personas deseosas de integrarse a sus filas y alrededor de 50 comandos activos.
"La derrota ha sido política y mayormente social``, dijo Ortiz. "Las vascos en general e incluso partidarios de ETA han llegado a la conclusión, correcta pienso, de que ellos pueden lograr más, políticamente, a través de la paz que poniendo bombas``.
En favor de vascos
Joseba Alvarez, dirigente de la coalición independentista radical vasca Batasuna, brazo político de ETA, afirmó ayer que el alto el fuego de la organización separatista vasca "favorece" la resolución del conflicto vasco. Al igual que otros miembros de Batasuna, entre ellos su portavoz, Arnaldo Otegi, Alvarez está acusado de ser el "inductor" de 108 actos de violencia, incluidos dos atentados cometidos el pasado 9 de marzo en el País Vasco (norte) durante una huelga general. AFP