BUENOS AIRES - El gobierno argentino dispuso ayer permitir el libre acceso a los archivos de las Fuerzas Armadas que puedan aportar información relevante a las investigaciones sobre violaciones a los derechos humanos cometidos durante la última dictadura militar en ese país, de 1976 a 1983.
El anuncio se produjo a dos días de cumplirse el trigésimo aniversario del golpe militar del 24 de marzo de 1976, que dio inicio a una de las dictaduras más sangrientas del continente.
La medida fue dispuesta por un decreto que la ministra de Defensa, Nilda Garré, que autoriza "el pleno acceso a la documentación y bases de datos de las Fuerzas Armadas" con el fin de "prestar colaboración con las investigaciones acerca de lo acontecido", se informó a través de un comunicado de la cartera.
Unos doce mil disidentes fueron asesinados por el último régimen militar argentino, según cifras oficiales.
Sin embargo, las estimaciones de las organizaciones de derechos humanos hablad de cifras de hasta el doble.
En lo referido a los desaparecidos tampoco hay coincidencias entre valores que manejan las organizaciones de derechos humanos y los números oficiales.
Estos últimos hablan de 18 mil personas desaparecidas; las otras organizaciones calculan que son 30 mil las personas de las cuales se desconoce su paradero desde la dictadura.
En los últimos años, los familiares de las víctimas y los propios sobrevivientes a la dictadura militar han presentado ante la Justicia cientos de denuncias contra ex militares por delitos como secuestro, torturas, asesinato, apropiación de menores y robo.
Muchas de esas causas judiciales siguen en trámite.
La resolución oficial emitida ayer abarca al estado mayor conjunto de las fuerzas armadas, a los estados mayores generales del ejército, la armada y la fuerza aérea y del consejo supremo de las fuerzas armadas, como así también cualquier dependencia o repartición del Ministerio de Defensa.
JOVENES. Los jóvenes argentinos van teniendo mayor interés y conciencia sobre lo ocurrido durante la última dictadura pero a 30 años del golpe de Estado, aún perdura un "profundo temor" de que pueda volver a producirse, dijo el historiador Felipe Pigna.
No obstante, para los jóvenes es impensable que "leer determinado libro o escuchar un disco podía ser un pasaporte a la muerte", como ocurrió durante el terrorismo de Estado, dijo Pigna.
No obstante, estimó que "hay una generación que está perdiendo ese miedo que se había hecho carne en la sociedad, a que vuelvan los militares". AP y AFP