Michael Brown se llama quien fuera hasta su renuncia unas semanas atrás, el Director de la Agencia Federal de Gestión de Crisis, el organismo estadounidense encargado de advertir, con tiempo para adoptar previsiones, acerca de desastres planificados por la naturaleza para mantener en vilo a toda la Humanidad.
El 28 de agosto de 2005 —domingo, por más datos— a través de una teleconferencia, el bueno de Michael se comunicó con George W. Bush, que pasaba ese fin de semana en su hacienda de Crawford, el lugar preferido para caerse de la bicicleta en plan recreativo. Allí jugaba, en ese momento, con unos soldaditos de plomo (su entretenimiento favorito desde la infancia) diagramando la estrategia para la invasión de Irán, cuando lo sorprendió la voz del funcionario:
—Señor presidente: permítame interrumpirlo...
—¡Oh, yes! (sonrió Bush, que sonríe por cualquier cosa)... ¿How do you do, Mr. Brown?
—Cumplo con la obligación de advertirle que se nos viene un huracán de los machos.
—¿Ah, sí?... ¿Y adónde, che?...
—En ciudades costeras en Mississippi. Pueden romperse los diques, y quedar anegada Nueva Orleans. Múltiples destrozos. Miles de vidas en peligro.
—Estamos completamente preparados. Desplegaremos todos nuestros recursos y los medios necesarios de que disponemos, tras el huracán.
No se hizo nada de eso. Al día siguiente —lunes 29 de agosto de 2005— no hubo saxo, clarinete o trompeta que dejara de flotar por las calles inundadas de "la Catedral del Jazz". Ahí mismo nació el estribillo: "Bush: por lo del Katrina, la gente está que trina"... cuyos ecos persisten; pero el presidente —que había tenido el dato del ciclón, y no le apostó un dólar ni siquiera en clandestino— ha querido justificarse diciendo que nadie, en el mundo y alrededores, podía haber vaticinado la violencia del fenómeno. Por su parte, Brown —empequeñecido por el "cero bola" que le dio George W.— con el resto de dignidad que le quedaba, dimitió: la Agencia que dirigía, entretanto, continúa recibiendo críticas por su falta de respuesta ante el peor desastre natural registrado en los Estados Unidos. (Y Bush sigue, tan campante, su trayectoria ciclística en su rancho tejano).
Para que no vaya a ocurrir un episodio semejante entre nosotros, quiero advertirles desde ya que un especialista de la NASA (gente a la que hay que creerle) termina de anunciar en París que un asteroide de 500 metros de largo (metro más, metro menos) y 2.700 millones de toneladas de peso, denominado "2004 VD17", podría chocar contra la Tierra a principios del siglo próximo... desencadenando 10.000 megatoneladas de energía, lo que equivaldría a la explosión de todas las armas nucleares existentes hoy en el planeta. Es importante que todos recordemos estos datos, para saber adónde meternos cuando ocurra el impacto, que ya tiene fecha estimada: 4 de mayo de 2102. Convendría, además, recomendarle a los muchachos del Pit-Cnt, que reflexionen acerca de la utilidad de programar actos para el 1º de Mayo, contra el imperialismo yanqui y por mejores salarios.
Por último, no digamos cuando sintamos el ruido, que nadie nos había avisado nada.