Las preguntas más frecuentes
—¿Si el enfermo se recupera en el lugar, es igualmente necesario su traslado?
Aunque sólo requiera resucitación mínima, recuperando la conciencia en el lugar, el paciente debe trasladarse para controlar el tórax con RX, y seguir su evolución en las horas siguientes.
—¿Por qué se contraindican las maniobras de compresión abdominal para extraer agua de quien sufre ahogamiento por inmersión?
En primer lugar porque podría agravar una posible lesión medular. Además, la maniobra puede provocar un vómito y su aspiración, lo que agrava la situación previa.
—¿En qué se diferencia el ahogamiento por inmersión en agua dulce o salada?
El ahogado en agua dulce padece colapso alveolar (atelectasia) que impide la correcta ventilación. Por otra parte, la reabsorción de agua dulce desde los pulmones a la sangre determina un aumento del volumen sanguíneo afectando la concentración de iones (sodio y potasio) y causando la destrucción de glóbulos.
La inmersión en agua salada causa edema pulmonar debido al "arrastre" osmótico que produce la sal atrayendo el agua proveniente del plasma. Produce un efecto inverso al anterior, con hipovolemia y hemoconcentración, con ascenso relativo de los iones plasmáticos. Pese a las diferencias fisiopatológicas de cada caso, no existen diferencias ni en el pronóstico, ni en el tipo de manejo del paciente en sus primeras etapas.
—¿Estos accidentes con qué frecuencia son causa de muerte?
Se estima que la presencia de edema agudo de pulmón, que cursa con caída de la presión arterial, lleva a la muerte en el 19,4% de los casos. Quienes presentan un paro respiratorio aislado fallecen en el 44% de casos, mientras que si padecen un paro cardiorrespiratorio fallecen en un 93%. La mortalidad llega al 100% en inmersiones de más de 25 minutos.