Paris | AFP
El primer ministro francés, Dominique de Villepin se negó ayer a "capitular" sobre el Contrato Primer Empleo (CPE) mientras decenas de miles de jóvenes se manifestaron en unas protestas salpicadas de incidentes y a las que se sumaron los estudiantes de enseñanza secundaria.
Una retirada del CPE "significaría que capitulamos ante la lógica de los ultimátum y de las condiciones previas", declaró Villepin en un discurso pronunciado ante los diputados de la Unión por un Movimiento Popular (UMP, derecha en el poder en Francia).
El Primer Ministro explicó que el electorado de derecha no aceptaría una marcha atrás gubernamental frente a la oposición de izquierda y a los movimientos estudiantiles, que exigen la retirada total del CPE como condición previa a toda negociación.
El CPE -dirigido a los menores de 26 años y que autoriza el despido sin justificación durante un plazo de dos años- provocó en las últimas dos semanas una ola de creciente protesta en Francia, que aumentará el 28 de marzo con nuevas manifestaciones y huelgas en todo el país.
Una mayoría de franceses, según los últimos sondeos, se oponen al CPE, que recientemente fue aprobado por el Parlamento tras haber sido presentado por el gobierno como un instrumento para disminuir el desempleo entre los jóvenes (que llega al 25%).
Villepin también rechazó cualquier "desnaturalización" del nuevo contrato, en referencia a la posibilidad de cambiar el plazo de despido libre.
El primer ministro se mostró inflexible a última hora de una jornada que estuvo marcada por la salida a las calles de París y otras ciudades del país de unos 40.000 jóvenes, según cifras de la policía.
Además el movimiento de contestación universitario, que ya afecta a unas 57 universidades, se extendió ayer a las escuelas de enseñanza secundaria. La Federación Independiente y Democrática de Liceos (FIDL) informó que un 25% de los 4.370 liceos franceses hicieron huelga, mientras que el ministerio de Educación señaló 800 centros con perturbaciones en el normal desarrollo de su trabajo.
Con respecto a las marchas estudiantiles, la de París congregó a unos 5.000 estudiantes, según la policía, y finalizó con enfrentamientos entre varias decenas de agitadores y las fuerzas del orden cerca de la prestigiosa universidad de La Sorbona, cerca del Barrio Latino.
PREOCUPACIÓN. Las autoridades, por su parte, se mostraron preocupadas por la aparición de movilizaciones, con varios enfrentamientos entre jóvenes y policía, en el departamento del norte parisino de Sena-Saint-Denis, uno de los más desfavorecidos.
En esa misma zona, la muerte fortuita de dos adolescentes desencadenó en noviembre de 2005 una violenta protesta que atrajo la atención mundial sobre las condiciones de marginación de los jóvenes de los barrios periféricos de las principales ciudades de Francia.
En este contexto de radicalización, sindicatos y estudiantes tienen previsto aumentar su presión sobre el Primer Ministro con nuevas manifestaciones previstas para mañana y llamamientos a huelgas por todo el país, el 28 de marzo.
n Los analistas coinciden que todo esto tendrá consecuencias para los candidatos presidenciales. Dominique Villepin podría ser la principal víctima. Según una encuesta, su popularidad cayó 15% en dos meses y ahora hasta su propio partido parece dejarlo solo a un político que Le Monde calificó de autista. Más allá de ordenar la evacuación de La Sorbona, su ministro del Interior y potencial rival el próximo año, se ha mantenido imperceptible.
Villepin, un estudioso de la historia política de su país, sabe que ningún gobernante que da marcha atrás ante la presión de la calle fue recompensado por los votantes. Quedó claro en 1968. Ante esto Villepin podría decidirse por mantenerse firme, y esperando una nueva caída del desempleo, para ganarse una reputación de coraje que pueda ocultar las acusaciones de sordera política.
Pero si el gobierno sí se echa a atrás, sus críticos podrán ver otro ejemplo de un país incapaz de reformarse ante los desafíos económicos globales.
THE ECONOMIST
Consecuencias en futuros comicios
resumen
LEY V La ley de Contrato de primer empleo aprobada este mes por el parlamento, intenta flexibilizar el mercado laboral galo y autoriza a las empresas a despedir a los empleados menores de 26 años sin darles razón alguna durante los dos primeros años en el trabajo. El desempleo juvenil alcanza el 20%, el doble del promedio nacional. Los detractores temen que acabe con la codiciada seguridad laboral. La legislación entrará en vigencia el próximo mes.
encuesta V Una mayoría de franceses, según los últimos sondeos, se oponen al CPE, que recientemente fue aprobado por el Parlamento tras haber sido presentado por el gobierno como un instrumento para disminuir el desempleo entre los jóvenes (que llega al 25%.
medidas VSindicatos y estudiantes tienen previsto aumentar su presión con nuevas manifestaciones previstas para mañana y llamamientos a huelgas por todo el país, el 28 de marzo.