Manjar clásico con acentos de tango

| Dirigirá Miguel Pose músico de la orquesta y actual titular de la Banda Sinfónica Municipal

FERNANDO MANFREDI

Miguel Pose, actual director de la Banda Sinfónica Municipal, dirigirá hoy a la Ossodre, en un concierto que se realizará en la Sala Zitarrosa con entrada libre. El programa incluye la Introducción y Cinco Tangos (orquestación de Fernando Hasaj) de Jaurés Lamarque Pons, la Serenata para Cuerdas opus 20 de Edward Elgar y la Sinfonía Nro.5 en Si bemol Mayor de Franz Schubert.

La propuesta tiene el atractivo de iniciarse con una de las características obras de Lamarque Pons, escrita originalmente para piano pero que ha sido instrumentada por Fernando Hasaj. En ella se dan todas las virtudes que siguen constituyendo el mayor atractivo de la producción del compositor salteño: la elegancia de las líneas melódicas, la calidez de las armonizaciones y esa sensación que siempre deja de un profundo conocimiento del universo de la música ciudadana a la que jerarquizó y elevó al nivel de música erudita. Lo esencial es que Jaurés Lamarque Pons edificó un trabajo compositivo de gran proyección y solidez que aún hoy permanece con vigencia y lozanía en el panorama musical uruguayo.

Aunque no fue publicada hasta 1892 la Serenata para cuerdas de Elgar, sus esbozos son muy tempranos en la carrera creativa del compositor. Por lo menos se sabe que fue de las primeras composiciones que le conformaron plenamente. Sus compases iniciales resultan ser fácilmente identificables por el oyente. Sin embargo el larghetto central es un prodigio de fineza y ejemplo de madurez creativa. Estas cualidades han servido para convertir a esta serenata en una de las obras más apreciadas y frecuentadas de músico inglés.

La Quinta sinfonía en Si bemol Mayor de Franz Schubert, fue escrita en 1816. Es una obra muy particular escrita en un estilo que se podría emparentar con el genio mozartiano. Pero aquí Schubert innova realizando cambios que no eran del todo comunes. No le fue posible al por entonces joven músico tocar la obra con una pequeña orquesta, la que fue ejecutada por sus amigos que eran músicos aficionados. El primer movimiento de la sinfonía es denominado la flauta (por La flauta mágica de Mozart). El espíritu dominante en la obra es el optimismo y por cierto que esa era la actitud del compositor por entonces muy joven y lleno de esperanzas.

Se trata de un conjunto de obras claras frescas y en algún aspecto intimistas que serán ampliamente disfrutadas por el público. Pose es un director criterioso y preocupado por el balance de los planos orquestales y este programa es una muestra de su veta clasicista. El refinamiento de una estructura armónica sólida pero bellamente labrada es casi una segura marca de fábrica.

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