Young es una ciudad acostumbrada a dar contención a sus residentes en problemas.
De hecho, el pastor luterano Gustavo Munis, uno de los ocho fallecidos en la tragedia, integraba el grupo VIDES (Vida y Esperanza).
Se trata de una asociación civil sin fines de lucro que desde el 2003 presta atención psicológica y social a los habitantes de la ciudad.
Pese a que el resto de los integrantes de VIDES aseguran que sentirán la falta del pastor, un hombre de apenas 34 años y padre de dos hijos, sus compañeros ya están prontos para poner sus manos en obra.
Todos los jueves habrá sesiones de terapia grupal en la casa parroquial y la línea 0800-0567 está abierta para consultas y asesoramiento psicológico.
Esta asociación fue formada en 2003 para hacer frente a una "ola" de suicidios. "Si bien hubo una repercusión de la crisis de 2002, el sucidio es algo muy complejo y tiene múltiples causas", explicó la psicóloga Mariela Sicilia. Fueron nueve suicidios en un plazo de tres a cuatro meses recuerda la maestra Daniela Maquiera. Muchos estaban relacionados a casos de violencia doméstica.
Los miembros del consejo directivo de la asociación, que encabeza el sacerdote Fernando Pigurina, aseguran que esta nueva tragedia no influirá en el ánimo de la población, ya que lo que caracteriza a los younguenses es la solidaridad. "Esto ayudó a fortalecer la comunidad", dijo Sicilia.