LORELEY NICROSI
El presidente Tabaré Vázquez evaluará mañana en el Consejo de Ministros, los resultados de la gira que realizó por América, luego de haber logrado una serie de avances en materia de acuerdos bilaterales con varios países, pero con el sabor amargo de no haber podido alcanzar una solución definitiva en el diferendo con Argentina por las plantas de celulosa, y haber perdido en parte los apoyos del sistema político nacional.
Anuncios, marchas, contramarchas y aclaraciones signaron los ocho días de gira de Vázquez por Chile, Bolivia, Venezuela, Brasil y Paraguay.
Las expectativas del gobierno uruguayo respecto a los resultados del encuentro que mantuvieron en Chile, Vázquez y Néstor Kirchner, se diluyeron a lo largo de la semana al comprobar que el "humo blanco" anunciado en Santiago el pasado 11 de marzo, no se había materializado y sólo había despertado la reacción adversa de los sectores de la oposición.
Las repercusiones y los rechazos de blancos y colorados de aceptar la detención de las obras en Fray Bentos, llevó al propio presidente a señalarle a quienes lo acompañaban en la gira, que manejaba que la suspensión en las construcciones sólo se extendería por tres días, a pesar de haber dicho públicamente que el plazo máximo podría ser de 90 días.
Para intentar revertir la imagen de que la administración del Frente Amplio había cedido ante el reclamo argentino —al admitir la detención de las obras en las plantas de celulosa tal como lo estableció el propio Vázquez en Santiago— el mandatario dio una vuelta de timón al continuar la gira, donde no sólo trató de minimizar los alcances a los que llegó con Kirchner, sino que ya en Caracas anunció la decisión de su gobierno de recurrir a la Justicia argentina para que cesaran los cortes e iniciar una demanda por los daños económicos sufridos.
Las señales de endurecimiento de la posición del gobierno uruguayo ante el diferendo con Argentina, fueron insistentemente repetidas en La Paz, Caracas, Brasilia y al llegar a Montevideo, al aclarar a cada instante que la administración del Frente Amplio no había "negociado" con Kirchner, y que Vázquez mantenía su decisión de no aceptar un acuerdo hasta tanto se levantaran los cortes en los puentes.
Al tiempo que Vázquez aclaraba su posición sobre el diferendo desde el exterior, a instancias de integrantes del propio Ejecutivo, se solicitaba a representantes de la administración que desde Uruguay, distintos voceros del gobierno apoyaran las declaraciones del presidente.
Los tiros por elevación a Argentina se acentuaron al llegar a Brasilia. Ante el reclamo uruguayo, el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva aceptó aprobar las cartas reversales por las cuales se asegura el libre tránsito en la frontera de ambos países a los ciudadanos de las dos márgenes.
La difusión del acuerdo y la decisión de Brasil de construir un nuevo puente sobre el Río Yaguarón, le permitió a Vázquez además aludir en forma crítica al diferendo con Argentina.
"Los puentes son para hermanar a los pueblos", advirtió en Brasilia.
Durante la gira, la reiteración del tema de la celulosa estuvo a manos del propio Vázquez, mientras el canciller Reinaldo Gargano se limitó a señalar que a nivel del Ministerio de Relaciones Exteriores no había avances. En Chile, allegados a Kirchner habían asegurado a El País que una de las condiciones impuestas por Argentina para negociar con Uruguay era que Gargano no interviniera.
APOYOS. Paralelamente a las aclaraciones públicas sobre la controversia por las plantas de celulosa, en Uruguay proseguían las negociaciones de representantes del gobierno con las empresas instaladas en Fray Bentos.
El tema formó parte de las conversaciones que mantuvo con sus pares Michelle Bachelet en Chile, Evo Morales en Bolivia, Hugo Chávez en Venezuela y Lula en Brasil.
Aunque la mayoría de los mandatarios aclararon que Vázquez no pidió apoyos, diplomáticamente los presidentes o representantes de sus gobiernos subrayaron que confiaban en que se alcanzara una solución entre Uruguay y Argentina a través del diálogo, pero no tomaron la iniciativa de abordar el diferendo formalmente en el Mercosur.
Sólo el presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, tras su entrevista con Vázquez en Asunción, se animó a señalar que la vía de salida era la "regionalización" del tema y disparar los mecanismos que el bloque prevé para superar las diferencias.
"Paraguay cree que existe una necesidad de continuar dialogando para otorgar estabilidad a las inversiones extranjeras en la región. Nuestros pueblos tienen un drama en común: el desempleo. Entonces, debemos luchar por la estabilidad regional", sentenció.