En nuevo escenario apuran la búsqueda de un acuerdo

| El optimismo argentino no se pudo concretar: el jueves, Patiño anunció que se habían suspendido los cortes

Análisis político por Alfonso Lessa

La habitual calma sabatina de media mañana se vio sacudida ocho días atrás por el pedido conjunto que realizaron los presidentes de Uruguay, Tabaré Vázquez, y de Argentina, Néstor Kircnher —desde Chile— para que se suspendieran temporalmente los cortes de los puentes y las obras de las plantas de celulosa en Fray Bentos.

La inesperada aparición pública de los dos mandatarios, luego de un extenso período de tensiones y recelos mutuos, abrió un nuevo escenario de variados efectos.

El gesto de los presidentes generó un espacio de diálogo al más alto nivel como el que no existía desde hacía mucho tiempo, pero con costos internos para los dos mandatarios.

En lo que respecta a Uruguay, el anuncio, interpretado como un acuerdo, quebró el frente monolítico que presentaban los partidos en respaldo del gobierno.

Desde la oposición se sostuvo que ese "acuerdo" igualaba una situación absolutamente legítima como es la construcción de las plantas, con otra de clara ilegitimidad como resulta el corte de los puentes sobre el río Uruguay.

Cabe destacar, sin embargo, que no todas las figuras de los partidos opositores expresaron igual postura crítica, porque hubo quienes admitieron que el gobierno tenía pocas alternativas para intentar una solución más o menos rápida.

Lo cierto es que las ásperas críticas de los principales líderes opositores, de algún modo condicionaron al presidente Vázquez que al parecer se sintió obligado a realizar aclaraciones que, sin pretenderlo, contradecían innecesariamente el espíritu conciliador de la aparición conjunta del sábado.

Estas aclaraciones, incluso, dieron argumentos a los piqueteros de la línea más dura para resistir el levantamiento de los cortes, al punto que fueron explícitamente usadas durante toda la semana.

CONTACTOS. Por supuesto, claro está, que bajo la superficie, siguieron durante toda la semana, contactos reservados a diverso nivel. Esos contactos, incluyeron de parte de Argentina algún pedido de explicación acerca de qué significaban las afirmaciones de Vázquez respecto a que no había existido un acuerdo con Kirchner. Desde Uruguay se trasmitieron señales tranquilizadoras y entonces se encararon las acciones destinadas a lograr los reclamos de los presidentes, ante los piqueteros y las empresas.

El gobierno uruguayo mantuvo contactos con las empresas Botnia y Ence y las dos ofrecieron señales positivas respecto a la posibilidad de suspender transitoriamente las obras.

En Argentina, en tanto, fue evidente el cambio que impuso Kirchner al gobernador Jorge Busti, aunque en este caso también hubo costos internos. Abundaron entre los piqueteros los cuestionamientos, las acusaciones de traición y otros insultos contra el presidente y el gobernador.

Busti se reunió con delegados de la Asamblea de Gualeguaychú y planteó una solución a medias que no es aceptada por Uruguay: que se reabran los puentes pero sin habilitar el paso de camiones con carga para las plantas de celulosa.

Durante la semana que pasó, en el gobierno argentino hubo una gran confianza en que los cortes de los puentes serían levantados, trasmitida a través de más de un canal. Tanta confianza, que el jueves, durante una recepción diplomática de despedida del embajador de Francia en Montevideo, el embajador argentino Hernán Patiño Mayer se apresuró a informar a varios de los presentes, que ya se había tomado la decisión de levantar los cortes, lo que sin embargo no había ocurrido.

CRUCIAL. Esta semana abre una etapa crucial en las negociaciones. Están previstos diversos contactos para intentar consolidar un acuerdo que si no llega en estos días, se hará cada vez más difícil.

La gran manifestación de apoyo que recibieron las plantas en Fray Bentos no pasó desapercibida para nadie y dejó en claro que son varios los actores que se juegan mucho en esta instancia.

Desde Argentina, en tanto, el presidente Kirchner trató de quitar dramatismo al conflicto, pero subieron sus acciones los que exponen posturas radicales en el puente y anuncian que su único objetivo es impedir que se construyan las plantas, aunque se garantice un muy bajo nivel de contaminación. Esa postura y los insultos a Kirchner y Busti, reforzaron la idea de que tal vez en el futuro, Argentina sólo podrá garantizar el tránsito de los puentes apelando a la fuerza pública.

Por ahora, los ultras parecen minoría. De las actitudes de los presidentes y de la capacidad negociadora de sus gobiernos y sus diplomáticos, depende que predominen las posturas más racionales.

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