Francia

En esta ocasión los uruguayos, más que asistir al recambio natural del embajador de una república amiga, le estaremos saludando con un "hasta luego" a quien demostró ser un amigo de nuestro país.

Sobraban credenciales para estar seguros que Francia tendría una excelente representación en Montevideo cuando el Embajador llegó al país; enviaban un licenciado en filosofía, con inclinación a la rama política y la administración del Estado, con vasta experiencia en cargos diplomáticos en las Naciones Unidas, América del Norte, Central y del Sur, y también en Medio Oriente.

Pero por fortuna las expectativas generadas por las credenciales se vieron más que colmadas por los hechos, y las esperanzas en su buena gestión superadas por las realizaciones. Se dio esa circunstancia tan peculiar que refiere a la conjunción de estar y tener la persona adecuada en el momento indicado y el lugar apropiado.

Varios fueron los logros de su gestión, pero hoy destacaremos los que repican en nuestra memoria en relación a lo asistencial, cultural, económico y académico: en lo asistencial las ayudas de urgencia al Hospital de Clínicas en momentos críticos, en lo cultural la renovación de la sede central de la Alianza Francesa en Montevideo, inaugurada el año pasado y el apoyo a otras del interior, entre ellas las de Colonia y Salto.

En lo económico la reconversión parcial de nuestra deuda con Francia a fin de integrarla el financiamiento de la instalación del Instituto Pasteur en Montevideo. Hecho este que, amén de su importancia, permite continuar los lazos de amistad que se manifiestan en acciones concretas en momentos difíciles de nuestras naciones, como por ejemplo fue nuestra asistencia a Francia en la postguerra.

Respecto al Pasteur transcribo unos párrafos escritos en esta columna en el año 2003: "Un día de enero, de calor sofocante y de vacaciones, quedó agendada una reunión en el Palacio Legislativo con los Senadores Atchugarry y Rubio, el Decano de la Facultad de Ciencias Ricardo Ehrlich, el Subsecretario de Economía Roza, nuestro Embajador en Francia, Tálice, el Ing. Serrato y Alfonso Cayota de la Facultad de Medicina. Fue una reunión fructífera, pero sobre todo esperanzadora. Estoy segura que la mayoría estuvimos retornando a nuestras vacaciones, no con el sentimiento de haber perdido un radiante día de verano, sino con la certeza de haber tenido la oportunidad de haber participado con un minúsculo granito de arena en un proyecto para el bienestar nacional. Ese fue nuestro sol ese día, el que iluminó y dio calidez al futuro de nuestra gente." Las grandes obras son siempre la sumatoria de pequeños logros; el embajador no fue ajeno a ellos.

En lo académico durante su gestión se creó el llamado Polo Mercosur, instituto de cooperación entre universidades francesas —Paris VIII y Toulouse-Le-Mirail entre otras— con la Universidad de la República, para el desarrollo de la investigación en ciencias humanas.

En suma, de la presencia breve y plena de realizaciones del Embajador Rapin en Montevideo nos queda no sólo el reconocimiento de sus logros, que como nación agradecemos y reconocemos, sino, para quienes tuvimos el privilegio de conocerlo, la sensación de tener un amigo entrañable al cual le diremos "a bien tôt" o, a la manera nuestra, hasta luego o hasta siempre.

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