El ministro del Interior, doctor José Díaz ya tenía importantes antecedentes en materia de desatinos expresados cada vez que se le recordaba su responsabilidad en temas muy serios que han sufrido un descaecimiento durante su gestión. Temas tales como el aumento de la inseguridad y la facilitación de las ocupaciones gremiales de lugares de trabajo. Luego se le dejó de escuchar por un tiempo: es que el señor ministro se tomó una prolongada licencia estival, como si dentro de la órbita de su Cartera todo funcionara a las mil maravillas.
Retornado de sus vacaciones, el ministro Díaz se encontró con renovados cuestionamientos. Era de esperar. Dentro de su órbita cada vez las cosas marchan peor y frente a tal panorama, los legisladores del Partido Nacional, están dispuestos a hacer funcionar todos los mecanismos legales a su alcance, para tratar de alejarlo de su cargo ministerial. En la tarde de ayer presentaron la moción de censura a Díaz, con lo que la Cámara de Representantes debe reunirse en breve a fin de tomar decisión al respecto.
Ya antes de que presentaran lo moción, en el marco del artículo 147 de la Constitución, el doctor Díaz renovó sus dislates diciendo que el nacionalismo está embarcado en "una seguidilla sin horizonte" de planteos "sin propuesta". A ello agregó entre otras cosas, lo que podría describirse como su frase más disparatada: "Esto forma parte de una estrategia (del Partido Nacional) que aún no encontró el hueco para hacer una oposición democrática como corresponde en un estado de derecho".
¿De qué está hablando? ¿Acaso quiere decir que los legisladores que actúan dentro de las normas jurídicas vigentes, están actuando en forma antidemocrática? ¿Qué es esto?
No es de extrañar la reacción inmediata de los legisladores. Alianza Nacional difundió un comunicado cuestionando la "orientación política" y la "idoneidad" del ministro, considerando "infundadas e inadmisibles" sus valoraciones. Y resumió el asunto así: "Esta pérdida de equilibrio y estilo, sumadas al fracaso de su gestión en materia de seguridad pública, constituyen un cuadro de riesgo para el libre funcionamiento de los partidos".
Por su parte el herrerista Jaime Trobo fue muy claro al observar que Díaz "se ha propuesto desmontar el equilibrio de las garantías constitucionales que tienen los ciudadanos, porque su ideología no le permite creer en ellas".
No podemos menos que esperar que el Parlamento ponga en su lugar a este ministro cuya gestión y su hablar son tan lamentables. Porque como bien dijo Trobo, ahora sí "se pasó de la raya".