El gobierno uruguayo volvió a sorprender ayer con su posición acerca del conflicto por la instalación de las plantas de celulosa en Fray Bentos, cuando aclaró que la instancia alcanzada el sábado 11 con la administración argentina no se trató de un "acuerdo", sino que fue un "diálogo" con el que se espera llegar a una solución a futuro. "No hay ningún acuerdo ni letra chica. Si se levanta el bloqueo, recién se comenzará a negociar la forma de superar el problema", dijo el presidente Tabaré Vázquez ayer en La Paz.
"Le dijimos al presidente Kirchner que no negociaremos bajo presión y que se tienen que levantar los piquetes de bloqueo y que el Uruguay no paralizará las obras por dos razones: porque legalmente no lo puede hacer y porque estamos actuando de forma legal", indicó el mandatario.
Según Vázquez, la posible paralización de las obras fue solicitada por Kirchner, en respuesta a su pedido de que se levanten los bloqueos.
Las declaraciones de Vázquez van en línea opuesta a lo que manifestó la Presidencia argentina en su página web, que habla de un "acuerdo" alcanzado en Chile.
El sábado 11 por la tarde, además, la Cancillería uruguaya difundió un comunicado sobre la reunión entre los mandatarios, señalando que "concordaron" en la "necesidad de elaborar a la mayor brevedad posible un plan de trabajo". Al día siguiente, la Presidencia uruguaya publicó en su página web la noticia sobre una "posible solución sobre las plantas de celulosa", en el que se señala que los mandatarios "llegaron a la siguiente resolución: Uruguay le pedirá a las empresas ENCE y Botnia que posterguen momentáneamente las obras de construcción, mientras que Argentina le solicitará a los ambientalistas que depongan de su actitud de referencia al corte de rutas".
Vázquez no fue el único que ayer dio un mensaje confuso sobre lo que verdaderamente sucedió en Chile, sino que distintos voceros del oficialismo se encargaron de relativizar el real alcance de la reunión con Kirchner.
El ministro de Educación, Jorge Brovetto, utilizó una conferencia de prensa al mediodía para aclarar que lo que sucedió en Chile el sábado 10 entre los presidentes no fue un "acuerdo" sino un "diálogo".
Agregó que el gobierno uruguayo "no toma, ni tomará ninguna decisión administrativa con respecto a la detención o no de las plantas de celulosa" porque no cree que eso "corresponda" y porque "tampoco" puede hacerlo "formalmente" debido a la vigencia del tratado de protección de inversiones con Finlandia.
Brovetto dijo que se espera el "gesto" de las distintas partes, pero aseguró que Uruguay no participará de una instancia de negociación "en Anchorena o en Mar del Plata si no se liberan los puentes".
"En términos futbolísticos, la pelota la tienen los dos destinatarios del gesto que fue pedido", aseguró.
Horas después, Brovetto encabezó la reunión semanal de la Mesa Política del Frente Amplio, donde se logró el respaldo de la fuerza política a las actuaciones del gobierno. Según el Frente Amplio, "el diálogo" entre los mandatarios apunta a "establecer un marco de negociación", por lo cual expresa su rechazo a "versiones parciales e interpretaciones tendenciosas que pretenden confundir a la opinión pública en detrimento del interés nacional".
Posteriormente, y con esa declaración aprobada, Brovetto se dirigió a la reunión de la bancada de senadores oficialistas, a informar lo que efectivamente sucedió en Chile.
El senador Carlos Baráibar (Asamblea Uruguay) dijo a El País que entre Vázquez y Kirchner "no hubo acuerdo sino que se generaron condiciones para conversar".
Agregó que "simultáneamente" se espera que se paralicen las obras y se levanten los cortes por un tiempo determinado, y que ambas condiciones "se tienen que procesar". "Por eso mantiene (Vázquez) la gira por la región. Es un período a la espera que se generen condiciones", explicó.