Posible "amenaza" de Kirchner

En el Partido Nacional se manejan dos hipótesis para explicar el "cambio" experimentado por el presidente Tabaré Vázquez con relación a las plantas de celulosa: la participación de alguna figura que de alguna manera intentó "mediar" entre los dos países, o una posible "amenaza" del mandatario Néstor Kirchner, que podría generar inconvenientes a Uruguay.

Es por eso que más allá de realizar todo tipo de cuestionamientos al "cambio" en la posición de Vázquez, que entienden que puede generar "perjuicios" para Uruguay, los nacionalistas evaluaron ayer en el Directorio que el anunciado acuerdo fue consecuencia de una "mediación" externa, o de una "amenaza" de la administración Kirchner.

Según relataron a El País asistentes a la reunión, en el Directorio se evaluó que "la única explicación" para entender el encuentro entre Vázquez y Kirchner es que "alguien les habló en Chile", o el mandatario argentino "amenazó con algo".

En ese sentido, estimaron que Kirchner pudo apelar a una advertencia sobre posibles "cortes en energía eléctrica", o a la suspensión en el dragado en el canal Martín García como "represalia" a la posición uruguaya.

Al término del encuentro, el Directorio del Partido Nacional difundió un comunicado expresando su "rechazo" a la actitud de Vázquez, por entender que compromete la "soberanía" uruguaya. Además, los blancos reclamaron que el gobierno exija el "cese definitivo de bloqueos y piquetes", y manifestaron su disposición a "continuar apoyando al país en la solución a este grave diferendo".

"MAS TAJANTE". Según relataron a El País fuentes nacionalistas, el tema fue planteado por el titular del Directorio, el senador Jorge Larrañaga (Alianza Nacional), y luego retomado por el resto de la dirigencia.

En general, indicaron los informantes, se entendió que la actitud de Vázquez llevó a "renunciar" a la posición uruguaya en materia de política exterior, porque se "cedió" en dos puntos que no eran "negociables": el diálogo mientras se mantuvieran los cortes, y la suspensión de las obras.

El senador Sergio Abreu (Alianza Nacional) advirtió que lo sucedido fue una "claudicación", y que demostró que el gran "ausente" en el proceso fue el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Dijo que es necesario "mantener firmeza" en la discrepancia respecto a la actitud del gobierno, pero que eso no signifique "apartarnos totalmente".

"No sólo tenemos que marcar las diferencias, sino también el camino a seguir", expresó.

Según las fuentes, al igual que Abreu, otros integrantes del Directorio evaluaron que la Cancillería fue "sustituida" por otros jerarcas del gobierno.

A su turno, el ex presidente Luis A. Lacalle (Herrerismo), manifestó que "a partir de este episodio" se debe ser "más tajante que nunca" en "marcar las diferencias entre el gobierno y la oposición".

Por su parte, el senador Francisco Gallinal (Correntada Wilsonista) insistió en que se reclame al gobierno argentino el levantamiento de los cortes para habilitar cualquier instancia de negociación.

Advirtió, sin embargo, que si Vázquez "ahora da marcha atrás" en ese anuncio de acuerdo, se podrá "deteriorar aún más" la relación con Argentina.

Gallinal declaró a El País luego de conocidas las declaraciones de Vázquez en Bolivia (ver nota en página 5), que "con esa suerte de desmentidos se corre el riesgo de llegar a una ruptura de relaciones con Argentina".

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