Rebelión interna del partido de gobierno

WASHINGTON

Los legisladores republicanos no se rebelaron contra el presidente George W. Bush cuando justificó la guerra en Irak con informes falsos de inteligencia. Tampoco lo hicieron cuando se supo que la Agencia de Seguridad Nacional espiaba a los ciudadanos sin orden judicial.

Pero una medida aparentemente de poca importancia provocó un motín en regla: autorizar a una compañía de Dubai a manejar las operaciones en seis puertos de Estados Unidos.

Los republicanos, liderados por Bush, apelaron a la seguridad nacional para ganar la mayoría en el Senado en 2002.

Con los mismos argumentos Bush venció a John Kerry en las presidenciales de 2004. Desde los ataques, Bush no se cansa de decirles a los estadounidenses que los terroristas quieren volver a atacar y él hace todo lo posible para proteger a la nación.

Los puertos brindaron a los demócratas la inesperada oportunidad de mostrarse más antiterroristas que Bush, y supieron aprovecharla.

De cara a las elecciones parlamentarias de noviembre, los republicanos no querían ceder terreno. Por eso abandonaron masivamente a un presidente cada vez menos popular y se unieron al coro de denuncias de la operación.

Ante la vigorosa oposición bipartidista, la empresa de Dubai, DP World, anunció que transferiría las operaciones en los seis puertos a una entidad estadounidense. DP World debía hacerse cargo de las operaciones después de comprar Peninsular & Oriental Steam Navigation Co., una compañía británica que manejaba las operaciones portuarias a través de una subsidiaria estadounidense.

El anuncio parecía salir al cruce de un enfrentamiento entre la Casa Blanca y el Congreso. Bush había amenazado con vetar cualquier proyecto de ley que bloqueara la transacción, pero los congresistas podían vencer el veto con una mayoría de dos tercios.

Los adversarios de la transacción sostenían que incrementaba el riesgo de infiltración terrorista en los puertos, y que el gobierno no evaluó debidamente los riesgos para la seguridad.

En otro momento de su presidencia, Bush tal vez hubiera podido imponer el peso de su ascendencia política. Pero su popularidad ha caído al punto más bajo, por lo que primó la prudencia. AP

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar