El Ministerio de Trabajo, el Banco de Previsión Social y Instituto de la Mujer firmaron ayer el proyecto de ley que regulariza el trabajo de las empleadas domésticas. La iniciativa que limita la jornada laboral, prevé la obligatoriedad de 36 horas de descanso semanal y habilita a las empleadas a percibir indemnización en caso de despido, deberá ser aprobado por el Consejo de Ministros para ser trasladado al Parlamento.
A partir de la aprobación del proyecto, el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, espera poder concretar la convocatoria al Consejo de Salarios de las empleadas domésticas, ante las dificultades que se procesaron en 2005 para que los empleadores concurrieran a las negociaciones.
La iniciativa fue redactada por una comisión tripartita integrada por representantes del movimiento sindical, del Instituto de la Mujer y del Ministerio de Trabajo. A través del apoyo brindado por la Organización Internacional de Trabajo (OIT), una consultora logró aunar las distintas propuestas tendentes a regularizar el trabajo de las empleadas domésticas, al tiempo que adecuó los proyectos, según explicó a El País, la directora del Instituto de la Mujer, Carmen Beramendi.
La jerarca valoró el proyecto, por considerar que el trabajo doméstico "es una de las formas más graves de discriminación que sufren las mujeres en el mercado de trabajo en el Uruguay".
La central sindical también tuvo una activa participación en la elaboración del proyecto. En el Pit-Cnt existía convencimiento respecto a que las empleadas estaban "indefensas" y que la mayoría no tenía derechos básicos.
La plataforma reivindicativa de las trabajadoras domésticas incluía los siguientes reclamos: pago de mutualista, respeto de decretos y leyes vigentes, aportes "reales" al Banco de Previsión Social, afiliación al Banco de Seguros del Estado, respeto al horario de descanso, instalación del día de la empleada doméstica (30 de mayo) como jornada no laborable pagada, recibo de sueldo para las trabajadoras, definición detallada de tareas a desarrollar, salarios "homologados" a nivel nacional, y respeto del horario máximo de ocho horas para las empleadas con cama. Parte de los planteos estarán contenidos en la iniciativa. El nuevo proyecto contempla además la situación de las empleadas domésticas con retiros diarios.
"Lo primero para cambiar las discriminaciones, es desnaturalizarla, nos parece muy importante todo el esfuerzo de colocar en el centro del debate por parte del Ministerio de Trabajo, la legislación en relación al trabajo doméstico", subrayó Beramendi.