Está tan alejado de la realidad el actual Código de la Niñez que, en buena medida, ha sido responsable del enorme incremento de delitos ocurridos en el país, aunque las autoridades políticas del Ministerio del Interior se esfuercen en decir lo contrario. La equivocada protección que le brinda la ley a los menores infractores, lejos de desalentar el delito, lo ha estimulado. Nadie puede discutir este extremo. Es tan así que los adultos habitualmente utilizan a menores de edad a delinquir, como forma de protegerse, y a la vez, sin provocarle perjuicios importantes a los menores que atrape la policía. En sólo dos horas deben realizar la investigación, y conducirlo a la revisión médica para constatar que no fue golpeado. La entrega del menor a sus padres o parientes solamente se justifica en algunos casos, pues en los demás, forma parte de la complicidad sin intención del sistema, para mantener al menor delinquiendo una y otra vez. ¿Cuál es la responsabilidad de los padres ante la reincidencia? Ninguna. Si les generara una responsabilidad pasible a sanciones, es mucho más probable que esos adultos se preocuparan por la reeducación de su hijo; o que, con sinceridad le manifestaran al juez que no pueden hacerse responsable de la conducta del menor. La tendencia del gobierno actual de flexibilizar el control y las sanciones en todos los ámbitos de la vida nacional, en la cual se soslayan los derechos de las personas (seguridad, integridad física, propiedad privada, trabajo), debe revertirse de inmediato, si se pretende mejorar la calidad de vida de la población.