Difícil solución

El rescate del águila que adornaba la popa del acorazado de bolsillo alemán Graf Spee, encendió nuevamente la polémica sobre la conservación de los objetos de valor cultural e histórico, dentro del territorio nacional. El meollo del asunto no está en si son de propiedad privada o estatal, sino si salen de fronteras. La normativa actual no le establece tal limitación al particular que haga el hallazgo, aunque sí establece que el 50% de todo lo que se rescate es del estado uruguayo. Es evidente —y nadie lo cuestiona—, que en materia de rescates submarinos el principal interés de los privados es el comercial. Pero también está demostrado que el estado sin la inversión privada difícilmente encarará estas costosas e interminables búsquedas, caracterizadas por sus inciertos resultados. Por otra parte, no hay que olvidar que la postergación indefinida de los rescates estaría garantizando grandes pérdidas patrimoniales, pues para el deterioro de los materiales el paso de tiempo cuenta mucho. El ideal sería que en todos los casos de interés nacional, el estado pudiera realizar los rescates o, en su defecto, comprar el otro 50% de las piezas valiosas recuperadas. Pero, todos sabemos que esta posibilidad es remota. Habrá entonces que hallar una solución satisfactoria para las partes, sin perder de vista que para la cultura e historia de nuestro país, resulta fundamental conservar aquellos fragmentos invalorables de nuestra historia.

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