RIVERA | FREDDY FERNANDEZ
Con el voto contrario del Frente Amplio, la Junta Departamental de Rivera concedió la anuencia solicitada por el intendente, Tabaré Viera, que permite la construcción de un monumento en homenaje al centenario de la Logia Masónica de la capital departamental.
Los dos partidos tradicionales respaldaron la moción, considerando que se trataba de un merecido reconocimiento a la trayectoria, en honor de destacados conciudadanos que integraron dicha fraternidad, bajo el argumento de que contribuyeron al desarrollo económico, intelectual y social de la comunidad riverense. El monumento, una piedra, mitad trabajada y mitad bruta, junto a un mazo y un cincel, será erigido en la Plaza Artigas.
Desde el Frente Amplio, el edil comunista Enrique da Rosa dijo que no acompañaría un homenaje "a una organización secreta, cuyos miembros y eventuales méritos desconozco".
Por su parte, el edil nacionalista, Antonio Aguirre dijo que "la masonería no es secreta y sí discreta", agregando que estaba a disposición de los ediles "para contestar todas las preguntas", sobre dicha organización, citando "a ilustres ciudadanos, fallecidos, que mucho hicieron por Rivera".
Da Rosa preguntó entonces: "¿Homenajear a quién, si no se los conoce, si es una sociedad secreta?". En cambio, Néstor Guidotti, candidato a intendente de la izquierda, al marcar distancia de la posición de sus ediles, afirmó que se debía votar "por razones de cortesía y de respeto a una trayectoria centenaria".
El monumento de un metro y medio de altura, que forma parte de las conmemoraciones del centenario de la logia "Unión y Fraternidad riverense" será establecido en Plaza Artigas, por calle Monseñor Jacinto Vera. Según se señaló se trata de un símbolo discreto, que pretende resumir los aportes de los masones a Rivera. Su emplazamiento sorprendió a algunos, habida cuenta de los enfrentamientos del pasado, que entre otras cosas dieron lugar a la tradición de remontar cometas en Semana Santa, elemento que prefigurado como postura entre "libre pensadores" y católicos.
Sobre la tradición de las cometas, el historiador Joel Salomón de León, en el Diccionario Rivense, afirma: "pretendiendo los masones de esta frontera, disputarle al catolicismo todo motivo de atracción, fomentaron este festejo, a modo de revancha por el cambio de nombre de la Calle Esperanza" (actualmente Monseñor Vera).