Cada vez son más numerosos los científicos que concluyen que una alimentación rica en fibras y pobre en grasas podría prevenir la aparición de algunos tipos de cáncer. Hay quienes estiman incluso que entre todos los factores que predisponen a esa enfermedad la dieta tiene una incidencia del 30%. A nivel internacional, hay múltiples investigaciones que están abordando esta temática y Uruguay no es la excepción.
Un estudio encabezado por tres médicos uruguayos reveló que las mujeres que son grandes consumidoras de frutas, y en especial de las cítricas, parecen tener una mayor protección contra el cáncer de mama que aquellas que no las consumen.
El equipo liderado por el epidemiólogo Alvaro Ronco llegó a esta conclusión luego de realizarle un exhaustivo cuestionario de factores de riesgo a 333 mujeres de una mutualista de Montevideo. Sin embargo, la disminución del riesgo a partir del consumo de frutas también se está evidenciando en otro muestreo que está realizando este investigador en una muestra de casi mil pacientes de Salud Pública.
El relevamiento que arrojó la especial protección que aportarían los cítricos fue presentado a fines del año pasado en el Congreso Latinoamericano de Nutrición que se realizó en Montevideo y también en un Congreso de Mastología de Santiago de Chile. Pero además en breve el estudio integrará una compilación de investigaciones sobre nutrición que será publicada por la editorial estadounidense Nova Publishers.
LOS RESULTADOS. "Las frutas cítricas, el jugo de naranja, las naranjas y las frutas totales resultaron significativamente protectoras para la población estudiada", resumió a El País, Ronco, el investigador principal, que ha publicado ya una larga serie de trabajos sobre cáncer y nutrición. El análisis estadístico-epidemiológico tomó en cuenta las respuestas de 111 mujeres con cáncer de mama y 222 mujeres sanas de la mutualista Impasa, a un cuestionario con 120 preguntas sobre hábitos alimentarios, así como características sociodemográficas, reproductivas, familiares, médicas y de estilo de vida.
Las mujeres relevadas respondieron sobre la frecuencia en que consumían más de quince variedades de frutas, además de otra larga lista de vegetales. Este ítem se cotejó con otros factores que también podrían explicar o "engañar" los resultados como la edad de la mujer, edad de la primera menstruación, duración de las menstruaciones, estatus menopáusico, dieta calórica, tabaquismo, historia familiar de cáncer de mama, frecuencia del ejercicio físico y el número de hijos.
"Con un procedimiento de regresión logística, tratamos de despejar lo más posible el ítem que nos interesaba, cotejándolo con los demás valores. Esto arrojó un cálculo del riesgo para el consumo de frutas y en especial, para los cítricos", explicó Ronco, docente de Epidemiología de la Facultad de Medicina del Claeh.
Los resultados arrojaron una significativa disminución de la tendencia a padecer cáncer de mama en las grandes consumidoras de cítricos y de frutas totales. Las mujeres que consumen con frecuencia naranjas (más de una unidad por día) presentaron una disminución del riesgo del 49% frente a las poco consumidoras, y en el caso del jugo de naranja, del 74%. "Es decir, teniendo los dos grupos equiparados los demás factores de riesgo, las grandes consumidoras de naranjas bajaron su tendencia al cáncer de mama a la mitad", explicó el epidemiólogo. Las frutas totales consumidas marcaron también un efecto preventivo, y las manzanas verdes y las ciruelas registraron también un papel considerable.
Si bien todavía no se puede dar una respuesta concluyente, en el mundo se está investigando un eventual efecto preventivo de una serie de sustancias presentes en los cítricos, como la vitamina C y los flavonoides (ver nota aparte). "Sólo podemos manejarlo como hipótesis, pero ambos elementos son potentes antioxidantes. La vitamina C es además un estimulante del sistema inmunológico y se sabe que este sistema también actúa sobre la producción de las células neoplásicas (cancerosas)", apuntó Ronco.
"Hay que aclarar que ningún factor de riesgo es excluyente por sí mismo. Todo es un conjunto y la dieta está llena de elementos que pueden aumentar o disminuir el riesgo. El consumo de cítricos disminuye significativamente el riesgo, pero si está asociado a otros elementos, puede no ser suficiente", agregó.
LA DIETA. Los resultados de este estudio van en consonancia con las recomendaciones preventivas del cáncer que se realizan en todo el mundo: consumir más vegetales y frutas y disminuir la ingesta de carnes rojas y alimentos grasos.
El propio Ronco y otros investigadores uruguayos han publicado estudios que analizan la influencia del alto consumo de las carnes rojas y las grasas en las elevadísimas tasas de cáncer de mama que existen en el país. Montevideo es la ciudad con la tasa más alta del mundo y Uruguay es el país con la tasa más elevada de América del Sur.
"Está fuera de discusión que el consumo excesivo de carnes rojas, sobre todo fritas como asadas, aumenta el riesgo a contraer la enfermedad. En las mujeres, que tienen historia familiar con cáncer de mama, se calcula que el riesgo aumenta el doble", apuntó. En cuanto a las carnes blancas todo depende. Si el pollo se consume con piel y el pescado se come frito, la protección disminuye.
En cuanto a los lácteos, la leche entera, la chocolatada, los quesos gruyere y colonia y la crema chantilly también aumentan los riesgos. Serían en cambio protectores el yogurt descremado y el queso ricotta, según Ronco. El consumo de aceites vegetales, como de maíz y girasol, así como el de la margarina, es potencialmente perjudicial en función de su abundante contenido de grasas omega 6.
Del grupo de los vegetales, hay un largo listado de recomendaciones: bróccoli, repollo, tomate, ajo, soja, lentejas, garbanzos o porotos. "El patrón dietario es clave hoy y es una herramienta que está en la cocina de cada casa", concluyó Ronco.
Investigan efecto de la vitamina C
Según la Enciclopedia Médica MedlinePlus el consumo de frutas y vegetales ricos en vitamina C se ha asociado con un menor riesgo de varios tipos de cáncer en estudios de población (sobre todo tumores de boca, esófago, estómago, colon o pulmón). Sin embargo, no está claro si es la vitamina C, específicamente, la responsable.
En setiembre pasado, el subdirector de la Asociación Americana del Cáncer, Len Lichtenfeld, dijo que se comenzará una nueva ronda de investigaciones sobre la habilidad de la vitamina C para combatir el cáncer, a partir de resultados interesantes surgidos en investigaciones con líneas celulares en laboratorio.
Numerosos especialistas recomiendan, de todas formas, un alto consumo de frutas y vegetales ricos en vitamina C como manzanas, espárragos, bayas, brócoli, repollo, melón, coliflor, cítricos, panes/granos/cereales fortificados, kiwi, papas, espinacas y tomates.
Por otro lado, de acuerdo a MedlinePlus, el suministro de fibra, vitamina A, vitamina C, betacaroteno y otros carotenoides, provenientes de frutas y verduras podría reducir el riesgo a desarrollar algunos tipos de cáncer. Estos elementos tienen propiedades antioxidantes. La oxidación es un proceso que puede llevar a que se presente daño celular.
Los tres autores
El estudio estadístico-epidemiológico fue realizado por Alvaro Ronco (Departamento de Epidemiología y Métodos Científicos de la Facultad de Medicina del Claeh), Eduardo De Stéfani (Unidad de Epidemiología, Departamento de Patología, Facultad de Medicina de la Universidad de la República) y Hugo Deneo-Pellegrini (Departamento de Patología del Instituto Nacional del Cáncer (ex Oncología). Se apoyó en un muestreo de 333 mujeres que se atendieron durante 1999 y 2001 en la mutualista Impasa.
Datos
- Las mujeres que tengan antecedentes familiares en grado de parentesco directo con cáncer de mama tienen una mayor predisposición a padecerlo.
- En la misma situación están las mujeres que tuvieron una primera menstruación demasiado precoz (antes de los 12 años) y aquellas que hayan tenido una menopausia tardía (posterior a los 55 años). Lo mismo ocurre con aquellas que no han tenido hijos o los tuvieron después de los 30 años.
- Las patologías benignas de la mama, tras varios años de evolución, pueden llegar a malignizarse. También influye un antecedente personal de cáncer previo.
- También son más propensas las mujeres obesas fundamentalmente aquellas cuya obesidad se desarrolla a expensas de su abdomen. El consumo total de grasas y proteínas animales tendría su incidencia. La mayor chance de desarrollar la enfermedad, no implica que inevitablemente una mujer vaya a adquirirla finalmente.
- Uruguay posee la tasa más elevada de América del Sur: 20 por 100.000. Pero Montevideo tiene la incidencia más alta del mundo: 114 por 100.000. Cada año mueren por esta enfermedad 600 uruguayas y se diagnostican 1.800 nuevos casos.
- La Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer ha marcado que en los últimos años se ha "desacelerado" la incidencia de esta patología en Uruguay, ya que la tasa se ha mantenido estable por una década.
- Este organismo espera además que las estadísticas de los próximos años comiencen a arrojar por primera vez un "discreto" descenso de la tasa, como efecto de la difusión de la mamografía y los tratamientos más precoces.