Una semana de retrocesos con Argentina

| A pesar de todo, continúan los esfuerzos diplomáticos reservados con esperanza de un acuerdo ante la crisis

Análisis político por Alfonso Lessa

Afirmar que pasó una semana sin avances en el conflicto con Argentina por la construcción de las plantas de celulosa en Fray Bentos, sería quedarse muy corto, porque las cosas están realmente peor que siete días atrás.

Desde Argentina se reiteraron señales de intransigencia y una clara postura contraria a cualquier negociación que no contemple la detención de las obras, mientras en Uruguay también se acentuaron las críticas y se expresaron cuestionamientos muy duros, en particular contra el gran promotor de ese diferendo, el gobernador de Entre Ríos Jorge Busti.

Las consecuencias de los cortes ya dejaron de afectar sólo al turismo, porque incluyen las exportaciones y las importaciones de diversos productos e insumos y castigan duramente al sector del transporte.

El presidente Kirchner, que claramente asumió conducción del conflicto, dejó por el camino cualquier intento de mediación de terceros y así quedaron sin concretarse las intenciones de Brasil y Chile y la posible actuación de la OEA.

Al mismo tiempo, la aplanadora oficialista del señor K dejó sin espacio a la disidencia interna y a cualquier postura que no sea la oficial, en un clima autoritario y manifiestamente nacionalista.

Ese clima lo sufrieron los que se animaron a alzar su voz para contradecir la postura oficial, a exhibir documentación que la cuestionaba o simplemente pidiendo una cuota de cordura. Así fueron reprendidos y criticados, buscando su silencio, el ex vicepresidente argentino Carlos Chacho Alvarez y los legisladores que no comparten la visión del gobierno durante las discusiones en el Congreso argentino, que terminaron con la aprobación del planteo para llevar el tema ante la Corte de La Haya.

MEDIACIONES. A Brasil y Chile, el gobierno de Kirchner les exigió por lo bajo que se mantuvieran por fuera y que no intentaran mediar como había insinuado públicamente el principal asesor del presidente Lula, Marco Aurelio García.

Claro que, para esos dos gobiernos, a la natural preocupación por el clima de deterioro en las relaciones entre los países del Plata, se une la defensa de los propios intereses, en la medida que los cortes en los puentes afectan también al comercio de sus naciones.

Ese, precisamente, fue uno de los temas que se manejaron el lunes pasado en un Consejo de Ministros encabezado por el presidente Tabaré Vázquez en el que respiraba un aire denso, mezcla de preocupación e indignación.

En esa reunión se mostró desilusión respecto a Kirchner y el convencimiento de que con su pasividad frente a los cortes de los puentes, el gobierno argentino no sólo está violando normas elementales, sino que además está cuestionando el verdadero carácter de Uruguay como país independiente y lo pretende tratar como una provincia argentina.

También allí hubo juicios severos sobre el Mercosur y el primer mandatario uruguayo llegó a considerar que ya "no existe". Vázquez, además, comunicó lo que sería una de las principales novedades de la semana: la decisión de llevar el tema a la OEA y las Naciones Unidas. Uruguay también apeló al Tribunal Permanente del Mercosur.

El ex presidente Julio María Sanguinetti, en tanto, dejó en claro la posición monolítica de los partidos uruguayos. Durante una entrevista con el periodista Joaquín Morales Solá en el canal Todo Noticias (TN), estableció que cualquier negociación con Argentina sobre la plantas de celulosa, presupone de manera indispensable el cese de los cortes en los puentes. También realizó una advertencia sobre los riegos crecientes de un incidente fronterizo que puede tener consecuencias muy negativas.

Durante la semana el secretario del Mercosur, el ex vicepresidente argentino Carlos Chacho Alvarez, llamó a superar la situación mediante el diálogo y la negociación. La réplica no se hizo esperar: Busti le respondió ásperamente y le dijo que antes que hablar del tema en Montevideo debería viajar a Entre Ríos y ver como avanza la construcción de la torre de Botnia. El episodio fue una prueba clara respecto al clima de intolerancia que se creó en torno al tema, el que también se vivió en el Senado y la Cámara de Diputados de Argentina, donde se sucedieron discursos nacionalistas, a veces amenazantes y con ausencia de información técnica.

Durante la semana hubo otras novedades: en Buenos Aires la Corte Suprema de Justicia dio un golpe a la estrategia de Busti al declararse incompetente en la denuncia que planteó por contaminación en grado de tentativa.

En Montevideo, en tanto, el semanario Búsqueda divulgó un documento de los químicos uruguayos en el que no realizan cuestionamientos técnicos a las plantas de Fray Bentos y remarcan los controles como solución fundamental. La aparición de este documento constituyó una verdadera mosca blanca en un debate en el que brillan por su ausencia los aspectos técnicos.

MOVIMIENTOS. Finalmente la vicecanciller Belela Herrera entregó al secretario general de la OEA, el chileno Miguel Insulza la carta de Vázquez solicitando su mediación.

Herrera informó que Insulza mediaría pero luego las presiones argentinas determinaron una declaración en la que se manifestó que no podrá haber una mediación si no lo piden las dos partes.

La tensión generada por el corte de los puentes también radicalizó posiciones del lado uruguayo y llevó a conocidas figuras a cuestionar duramente la postura argentina. Así ocurrió con el director de Cultura de la Intendencia de Montevideo, Mauricio Rosencoff y con el escritor Mario Benedetti —objeto de culto en Argentina— que acusó directamente a Busti de coimero; acusación que ha sido reiteradamente manejada por medios de comunicación de Argentina.

En tanto, siguió creciendo la idea de que el asunto de fondo tiene poco que ver con la contaminación. El senador Eleuterio Fernández Huidobro planteó que en la reacción argentina subyace el futuro control de los puertos y por tanto de las vías de entrada al Plata y a una amplia región de América del Sur. Hay también quienes siguen pensando que Argentina ve con preocupación la competencia que significarán las plantas de Fray Bentos a su propia industria de la celulosa.

La luz no aparece por ninguna parte aunque todavía hay quienes manejan reservadamente elementos que los hacen creer en una solución negociada. En el mundo de la diplomacia existen muchas alternativas y matices: en el caso de la OEA, por ejemplo, una cosa es una mediación formal y otra una de carácter informal. Y en el caso de los diplomáticos de Argentina y Uruguay, más allá de lo que ocurre en la superficie, se mantienen los esfuerzos con la esperanza de concretar un entendimiento. En este clima, sin embargo, cada día que pasa, aumenta las dificultades para lograrlo.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar