Clérigos intentan frenar el avance hacia la guerra civil

| Ayer otras 50 muertes se sumaron a las consecuencias fatales del choque entre chiitas y sunitas en Irak

BAGDAD | AP y THE NEW YORK TIMES

La amenaza de guerra civil en Irak continúa expandiéndose, luego de la detonación de un coche-bomba en Karbala, una ciudad chiita considerada sagrada, y la matanza de 13 miembros de una familia chiita en el noreste de la capital.

Por lo menos 50 personas murieron en los diferentes episodios violentos de la jornada, llevando a 190, los muertos desde el ataque a una mezquita chiita el miércoles.

El despliegue militar no logró frenar la violencia. Ayer, clérigos sunitas y chiitas acordaron prohibir la matanza de miembros de ambas sectas religiosas así como ataques contra las mezquitas de sus rivales en un esfuerzo por disminuir la tensión entre las comunidades musulmanes de Irak.

El acuerdo se concretó durante una reunión entre representantes del clérigo fundamentalista islámico Muqtada al-Sadr, el líder religioso chiita Jawad al-Khalisi, y miembros de la influyente Asociación de Estudios Musulmanes, un grupo sunita, en la mezquita Abu Hanifa, un sitio de oración sunita.

En un comunicado, los grupos culparon "a los ocupantes por lo que está ocurriendo en Irak", y exigieron que "se vayan o fijen un cronograma para su retirada".

Los persistentes enfrentamientos que han puesto en pie de guerra a chiitas y sunitas, una violencia sectaria que podría abocar a Irak a una guerra civil.

El principal temor de los líderes de la guerra no es sólo que se pongan en pie de guerra los enclaves sunitas, chiitas y kurdos dentro de Irak, sino que esa violencia se disperse por toda la región.

Alguos expertos han defendido una fractura negociada de Irak en tres sectores por cada grupo étnico y religioso. Pero un rompimiento violento no parecería poder mantenerse estable.

Más bien podría incitar a conflicto sectarios en los países vecinos y, aún peor, obligar a esos países a tomar partido en Irak. Irán se pondrá del lado de los chiitas. Ya esta involucrada con las milicias chiitas más grandes, algunos de cuyos miembros estarían participando en la represalia al ataque de la mezquita chiita.

Y países sunitas como Arabia Saudita, Jordania y Kuwait, se sentirían en la necesidad de apoyar a los sunitas, o al menos defender sus fronteras. Turquía también se vería obligada a participar, para proteger a la minoría turcomana contra el norteño estado kurdo.

"Una guerra civil en Irak podría ser un terremoto que afecte a todo Medio Oriente", comenta Terke Roed-Larsen, el enviado especial de la ONU para el Líbano. "Aumentará las fisuras existentes y creará nuevas fisuras en una parte del mundo que es extremadamente frágil y extremedamente peligrosa. No predigo que esto vaya a pasar pero es un escenario posible".

Bush se alarma y llama

El presidente estadounidense, George W. Bush, llamó por teléfono este sábado a los responsables iraquíes de todas las confesiones para pedirles que sigan trabajando juntos con el fin de contener la violencia desencadenada después del atentado del miércoles contra un mausoleo chiíta, informó la Casa Blanca. También les felicitó por su fuerte liderazgo, su esfuerzo por calmar la situación y sus declaraciones contra la violencia y en favor de la moderación, además de reiterar su apoyo a los esfuerzos iraquíes por formar un gobierno de unidad nacional.

Bush habló entre otros con el presidente, Jalal Talabani, el primer ministro, Ibrahim Al Jafari, y el líder del Partido Islámico Iraquí, el sunita Tarek Al Hashemi.

La estabilidad de Irak es una de las prioridades de la Casa Blanca que, sin embargo, ha visto como el país va siendo ganado por el caso irremediablemente.

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