Daniel Herrera Lussich | Corresponsal (Washington)
Durante algo más de una hora dialogaron la vicecanciller uruguaya Belela Herrera, acompañada por el embajador interino ante la OEA, Jorge Seré, con el Secretario General de la organización multilateral, José Miguel Insulza, luego de entregarle en mano la carta del presidente Dr. Tabaré Vázquez.
En el magnífico y antiguo edificio de la OEA en pleno corazón de Washington, a escasos metros de los jardines de la Casa Blanca, ambos protagonistas recordaron "viejos tiempos de amistad y mutua simpatía" y analizaron detalladamente los problemas que enfrentan en la actualidad Uruguay y Argentina.
Insulza se comprometió a estudiar a fondo el tema y poner en marcha "sus buenos oficios" a fin de terminar con una situación que está ocasionando graves perjuicios económicos a Uruguay en especial y también a Chile y Paraguay.
Luego de la charla con el jerarca de la OEA, Belela Herrera dialogó con periodistas de agencias, medios americanos y corresponsales extranjeros ante el gobierno de los Estados Unidos. He aquí el juego de preguntas y respuestas:
—Nos entrevistamos con el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, para darle cuenta de los difíciles momentos que está viviendo Uruguay ante el bloqueo de los puentes que nos unen con la hermana República Argentina y pedirle los buenos oficios para que interceda en el problema a fin de que la situación ceda lo antes posible, porque está ocasionando grandes, pero grandes perjuicios desde todo punto de vista.
—¿Cómo definiría la entrevista?
—Muy cordial, tenemos una vieja amistad con Insulza. Dijo que iba a interponer sus buenos oficios de la mejor manera que pudiera, para que lo que ocurre entre los dos países, impensable, pueda terminar con éxito.
—¿El Secretario General dio alguna salida o fijo algún plazo?
—No, él dijo que prefería estudiar bien el asunto y poner de sí todo lo que estuviera a su alcance en busca de la mejor salida posible.
—¿Cuánto hace que están cerrados los puentes y en cuánto se estima el daño ocasionado a Uruguay si es que se puede cuantificar?
—Uno hace más de cinco días (Paysandú) el otro hace exactamente un mes (Fray Bentos). Ustedes saben que el turismo es uno de los ingresos principales de Uruguay y en la época veraniega especialmente. Y el turismo argentino es el principal para las playas, se calcula que pasan regularmente por los puentes 70 mil personas en enero y febrero.
—¿Qué espera Uruguay de la OEA?
—Entregamos la carta para que se pueda encontrar un camino de solución por medio de la intervención del Sr. Insulza.
—¿Sólo referido a la liberación del pasaje de los puentes?
—También sobre el asunto planteado por las plantas de celulosa, queremos que Argentina comprenda que somos los principales interesados para que la instalación de las obras en cuestión sean lo más seguras posible en cuanto a las últimas tecnologías y que no se acepta nada que no sea lo mejor.
—¿Cuál es el alegato que ha dado Argentina para el cierre de los puentes?
—Todo empezó con una campaña muy fuerte del gobernador de Entre Ríos diciendo que las plantas era contaminantes y llevaban a los niños vestidos con sus guardapolvos de escuela a los puentes, diciendo que una vez terminadas las plantas existían peligros para su salud.
A esta altura de la charla el corresponsal de "La Nación" solicitó si era posible lograr una copia de la carta entregada por la vicecanciller a Insulza en nombre del Dr. Tabaré Vázquez.
—Si el Secretario General quiere entregarla no hay ningún inconveniente, pero además quiero decirles, y esto me parece importante, que el presidente Vázquez cuando decidió esta misión especial y que yo fuera portadora de ella a la OEA, le fue enviada a los cuatro partidos políticos que tienen representación parlamentaria. Y para mi sorpresa y mi consternación pude observar en la mañana de ayer, cuando estaba prácticamente viajando, que había sido publicada por el diario El País, de modo que considero que fue una falta de respeto hacia la misión que me encomendara el presidente Vázquez. Primero era necesario que la conociera en sus términos el Secretario General, a quien iba dirigida, y luego se difundieran los términos de la carta.
—En la carta que publicó El País se establece que la solicitud se basa en la Convención de Derechos Humanos Interamericana. ¿Eso implica que se circunscribe la gestión a la Convención?
—No, nosotros hacemos hincapie en el uso de los buenos oficios por el Secretario General de la OEA.
—¿Qué otra gestión hará Uruguay con respecto a este problema?
—La otra fue la entrega de una nota al embajador de Argentina ante Aladi, dirigida al presidente Kirchner, en la cual se pide que se convoque a una conferencia para discutir el asunto como está previsto en el organismo multilateral.
—¿El gobierno argentino no ha intentado desalojar a los que bloquean los puentes?
—El gobierno argentino no ha tomado ninguna medida para desalojarlos, habían pedido los ocupantes una entrevista con el presidente y fueron recibidos y las ocupaciones siguieron.
—Se dijo que Uruguay haría un planteo ante las Naciones Unidas.
—No, en este momento hay dos vías ya planteadas.
—¿Cómo calificaría a estos grupos? ¿tienen el apoyo del gobierno argentino? ¿son vándalos? ¿como los llamaría usted?
—Diría que a esos grupos se les inculcó este temor, diría tan irrazonable, temor que no está fundado, como sin embargo ocurre con nuestros informes. El propio interés de Uruguay es salvar lo que tanto nos define: el Uruguay natural, teniendo el mayor cuidado en el respeto de las leyes medioambientales, utilizando tecnología que pueda asegurarlo.
—¿A qué adjudica el interés del gobernador Busti en atacar estos proyectos?
—Yo no voy a entrar en la causa, porque lo que veo son los efectos. El bloqueo de los puentes, que va contra cualquier tratado de derecho internacional.
—¿Cómo cree que se financian estos cortes que ya llevan un mes? Porque sin duda tienen una logística...
—No conozco ninguna, he oído y leído cosas, pero no conozco una base como para dar argumentos al respecto.
—¿Los bloqueos afectan a algún otro país?
—Sí, no sólo afecta a Uruguay, sino también a Paraguay y a Chile. Este último país tuvo que hacer volver a sus camiones con material para las obras después de estar 15 días detenidos. Hubo una protesta formal del gobierno de Chile a Argentina.
—¿Se va conforme de la conversación con Insulza?
—Salgo conforme, fue una conversación muy cordial, demostrando que comprende y se preocupa, como nos preocupamos nosotros por esta situación. Si ustedes comparan los daños y los tiempos de las medidas se darán cuenta que no tiene justificación lo que está sucediendo. Por un lado los bloqueos con la repercusión económica que tanto daño hace a Uruguay y por otro, se apunta a hechos que se formalizarán dentro de dos años y que no se puede afirmar ni evaluar hipotéticos daños ambientales.