La película The Road to Guantánamo, del realizador británico Michael Winterbottom, presentada el pasado martes en el Festival Internacional de Cine de Berlín, se perfila como una de las grandes favoritas para el Oso de Oro de ese certamen. Winterbottom, quien ganó en Berlín en 2003 con In this World, sobre el drama de los refugiados afganos en Pakistán, se ocupa esta vez del drama real de tres jóvenes musulmanes británicos que acudieron a una boda en Pakistán. Exhortados por un imán paquistaní a viajar a Afganistán para ayudar a la población local, los tres jóvenes fueron detenidos por las fuerzas estadounidenses, interrogados por los servicios secretos, torturados, y permanecieron cautivos durante tres años en condiciones inhumanas en la prisión militar norteamericana de Guantánamo tras los atentados del 11 de setiembre de 2001. Finalmente, las autoridades norteamericanas comprendieron que habían cometido un error y que los detenidos no tenían conexiones con el terrorismo, y los pusieron en libertad. Pero los jóvenes jamás fueron llevados ante un tribunal para ser juzgados, ni las autoridades estadounidense se disculparon públicamente por los atropellos.
El film se vale de documentales, noticieros y escenas interpretadas por actores para reconstruir el dramático episodio, y pretende mostrar "lo arbitrario del asunto de que Estados Unidos construya nada menos que en Cuba una cárcel para tratar a los prisioneros como no puede tratarlos en su propio territorio, porque las leyes lo impiden", según ha dicho su director.
Winterbottom concurrió a Berlín acompañado de Ruhel Ahmed y Shafiq Rasul, dos de los participantes en la dramática aventura. En realidad fueron cuatro los jóvenes británico-paquistaníes que en setiembre de 2001 salieron de Birmingham en dirección a Karachi para asistir a la boda de uno de ellos. De Pakistán pasaron a Afganistán siguiendo la llamada de un imán "para ayudar a nuestros hermanos en su dolor", explicó Rasul. Así empezó un largo viaje de Karachi a Kandahar, luego a Kabul y a Kunduz, hasta caer prisioneros de la Alianza del Norte primero, y de Estados Unidos después. Para entonces ya eran sólo tres, porque el más joven del cuarteto fue separado del grupo y nunca más se supo de él.
"Queremos evocar a las personas que son mantenidas allí prisioneras por un sistema perverso. El mundo se ha acostumbrado ya a Guantánamo y mira hacia otro lado. Pero todavía hay 500 personas que se encuentran allí prisioneras", afirmó también Winterbottom. Por su parte, Shafiq Rasul agregó que "el film no muestra nada inventado. Cuenta la historia como fue, y cómo las personas en Guantánamo están siendo tratadas inhumanamente".
"Si hace cuatro, cinco años, hubiese hablado de un lugar así, con centenares de presos retenidos por el Gobierno de Estados Unidos fuera de toda legalidad, nadie lo hubiese creído posible (...) Hoy estoy aquí con dos antiguos presos", dijo también Winterbottom.
El cineasta pudo añadir que la pregunta no es "cuántos errores como esos hay entre los centenares de presuntos fanáticos miembros de Al Qaeda en Guantánamo; tampoco se pretende demostrar que se encerró ahí a cientos de inocentes. La cuestión es si Guantánamo no es, simplemente, un producto de otro tipo de fanatismo, independientemente de a quiénes se ha torturado ahí. Cuántas convenciones internacionales se rompen desde el momento en que se empaqueta a un preso, tapándole la cabeza con una bolsa de cartón con un número y hasta que se le mete como un animal en una jaula".