INAU

En estos últimos días, el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) ha vuelto a estar en los titulares de la prensa, y no por buenas noticias precisamente.

El nuevo conato de motín, donde el propio director de la institución, Luis Balvi, y cinco funcionarios fueron tomados como rehenes por los 16 internos del Hogar Ser de máxima seguridad, vuelve a poner en el tapete el problema que enfrenta la sociedad en el tema de los menores infractores.

El caso tuvo características especiales. Una de las más graves fue que las autoridades aceptaron cumplir las exigencias de los sublevados, sentando un peligroso precedente de cara al futuro. Esto se suma a la ola de errores y desaciertos que en esta delicada materia ha tenido la presente administración, y que tuvo probablemente su punto más grave cuando la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, intervino en medio de un motín, facilitando la fuga de varios peligrosos menores.

Más allá de estos desaciertos, preocupa la falta de un plan definido en esta materia por parte del gobierno, que dejó en evidencia ya en aquella ocasión la poco feliz intervención de Arismendi.

Pero todo esto obliga a un sinceramiento por parte de la sociedad. Es un hecho que el aumento de la pobreza y de la exclusión social ha generado un número mayor de jóvenes violentos y problemáticos.

Esto provoca un reclamo popular por un endurecimiento de la política represiva del estado, pero mucha gente no está dispuesta a aceptar que también se requeriría una mayor inversión gubernamental en los centros de reclusión, para que estos cumplan con su rol de recuperación y reinserción.

Con todas las urgencias que existen en el país, ¿cuánta gente en Uruguay está dispuesta a aceptar que los dineros públicos se utilicen para mejorar centros carcelarios o de reclusión de menores?

Pero a veces es necesario que desde las autoridades se tenga una amplitud de miras que no se puede exigir a la opinión pública, y que los gobernantes se pongan el traje de estadistas y planifiquen soluciones bien estudiadas y a largo plazo. Lamentablemente, al menos en esta área, en el actual gobierno esto brilla por su ausencia.

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