Haití eligió nuevo presidente, pero todo queda por hacer

| René Preval consiguió 49,1% según escrutinio parcial; no alcanzaría para evitar segunda vuelta; temen violencia

IGNACIO ARANA/ EL MERCURIO/GDA y AFP

Si Haití fuera una casa, no estaría terminada. Su base no sería sólida, la entrada sería permeable, los muebles estarían desvencijados, faltarían muchas terminaciones y escasearían los servicios básicos. Para peor, sus inquilinos vivirían apretujados y con hambre, no se respetarían ni escucharían y se impondría la alianza temporal de los más fuertes.

La segunda nación que se independizó en América (1804) y la primera república negra ostenta un currículum lamentable en cuanto a evolución y progreso.

Prácticamente hay que reconstruir al Estado y a la nación. No existe un monopolio de la fuerza; las FF.AA. fueron disueltas por el gobierno de Jean-Bertrand Aristide (depuesto en 2004) y las dimensiones de la policía son irrisorias (un par de miles para proteger a más de 8,1 millones de personas). El Estado no sólo es fallido (no puede proteger sus fronteras), sino también flácido y reducido: la carencia de ingresos fiscales debido a la falta de institucionalidad, la alta corrupción y la economía informal, redunda en la inexistencia de salud pública, una educación estatal escasa y mala, y una infraestructura precaria, con un alumbrado público casi ausente, escasez de agua potable y líneas telefónicas sobrepasadas.

En tamaña casa, viven habitantes acostumbrados a la violencia política y que conocen poco de democracia. Aunque desde que cayó el dictador Jean-Marie Duvalier (1986) se han realizado varios comicios, ha habido tres golpes de Estado y se produjo la dimisión forzada de Aristide que desató la intervención de Naciones Unidas.

Sólo René Preval pudo completar su quinquenio (1996-2001) y ahora se halla a las puertas de un segundo mandato. De acuerdo al escrutinio parcial de 75% de los votos en las elecciones del 7 de febrero, Preval obtuvo el 49,1% de los votos; lo que en verdad podría aumentar la inestabilidad dado que necesita el 50% más uno para evitar la segunda vuelta, que sería el 19 de marzo contra Leslie Manigat, que apenas obtuvo el 11%.

Ayer, más de 10.000 manifestantes salieron a las calles de Puerto Príncipe para reclamar que el ex presidente René Preval, sea declarado igualmente vencedor. Las autoridades de Naciones Unidas pidieron calma a la población y que espere al resultado definitivo, que se anunciaría hoy.

En tanto, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, defendió la permanencia de las tropas internacionales en Haití —entre ellas un contingente uruguayo. "No se trata de salir corriendo al otro día que se instale el nuevo gobierno para que volvamos a las andadas como antes", dijo Insulza, aunque aclaró que las fuerzas se retirarían en caso de que el nuevo presidente lo pidiese.

HAMBRE. En caso de resultar electo, Preval necesitará mucho capital político para afrontar los profundos y macizos desafíos que le esperan al próximo gobierno. "Lo más urgente es alimentar a la población. Hay una enorme criminalidad porque hay demasiada gente que no tiene comida", dice Philip Brenner, de la American University, en alusión a ese 76% de la población que vive con menos de dos dólares diarios.

Pero para romper este círculo se requiere un marco institucional que hoy no existe. Y, de acuerdo al jefe de Naciones Unidas en Haití, Juan Gabriel Valdés, para construirlo se requieren normas y músculos para aplicarlas: "Hay dos puntos esenciales. La policía, que necesita crecer en número y profesionalizarse, y por otra parte se necesita un Poder Judicial, que en este país está colapsado. Si esas dos instituciones no se recuperan, el Estado va a seguir siendo una ficción más que una realidad".

En la médula de las necesidades, destaca Valdés, también se encuentra la pacificación social. Y para comenzar a hablar de ella, hay que activar una economía mayoritariamente agraria (66%) y estancada (en 2005 creció 3,5% tras sufrir un retroceso similar el año anterior), en un país donde 8 de cada 10 trabajadores no participa en la actividad formal y está subempleado.

La fuerza laboral haitiana, por otro lado, es muy poco capacitada (al menos un 47% de los haitianos son analfabetos) y posee mala salud (el 5,62% de los adultos tienen sida). Potencialmente, las ventajas competitivas de Haití podrían ser la oferta de mano de obra barata, el desarrollo del turismo (como la colindante República Dominicana) y la exportación de frutas. Pero para eso se requiere capital, y éste no llega sin seguridad jurídica.

A la necesidad de que el haitiano pueda comer y trabajar, se suma el imperativo de que respete a sus compatriotas. De acuerdo a Valdés, la política haitiana está edificada sobre el miedo de unos a otros, por lo que el que llega al poder se convierte en enemigo de los que quedan fuera. No es casualidad que hace unas semanas distintos sectores sociales y políticos firmaran un "Contrato Social"; en pleno siglo XXI, los haitianos parecen estar tratando de dejar un "estado de naturaleza", como llamaban los filósofos contractualistas al estado anterior a la conformación de una sociedad.

España retira sus tropas

MADRID | España decidió retirar las tropas que tiene desplegadas en Haití, en el marco de la misión de estabilización de la ONU (Minustah). Interrogado sobre esta retirada, el servicio de prensa del ministerio de Defensa confirmó que se ha tomado la decisión y que las tropas españolas podrán regresar a finales de marzo. El contingente español está integrado por 200 militares de la marina y su retiro se debe a la pronta instalación de un gobierno resultado de las elecciones. AFP

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