Primavera para Hitler con estafa

| Nathan Lane y Matthew Broderick saltaron de Broadway a Hollywood con singular química

TRIANGULO. Broderick, Lane y Uma Thurman: despliegue de actores para un gran éxito de taquilla 200x243
TRIANGULO. Broderick, Lane y Uma Thurman: despliegue de actores para un gran éxito de taquilla
El País

CINDY PEARLMAN | THE NEW YORK TIMES

Si alguien deseara encontrar a los cómicos Abbott y Costello de sus últimos tiempos, debería empezar con Matthew Broderick y Nathan Lane.

La primera vez que estos dos actores hicieron pareja en el escenario fue con la versión de Los productores, basada en la comedia fílmica de Mel Brooks de 1968. Dado que Brooks nunca ha escrito una obra de teatro, y mucho menos las canciones de un musical, y de que la historia de la película, un musical sobre Adolf Hitler, evidentemente era de mal gusto, sus perspectivas eran dudosas, en el mejor de los casos, hasta que Broderick y Lane hicieron clic y su química generó uno de los espectáculos más taquilleros en la historia de Broadway y les valió un número sin precedentes de doce premios Tony.

Los productores de la versión cinematográfica, que se estrena en Montevideo el próximo viernes, mantuvieron a los dos actores en su respectivo papel. Y como también saben reconocer algo bueno cuando lo ven, los productores de la actual reposición en escena de La extraña pareja de Neil Simon contrataron a Broderick y a Lane para protagonizarla, y la obra rápidamente se convirtió en el número más candente de Broadway.

En su primer trabajo juntos, su química fue menos evidente: Broderick le dio voz a Simba de adulto en El rey león (1994) y Lane a su amigo Timon. Los personajes tienen muchas escenas juntos, pero los actores grabaron sus parlamentos por separado y no se encontraron.

"Creo que nos vimos afuera del estreno de El rey león", dice Lane. "Los dos hicimos voces en esa película, pero no trabajamos juntos. Pero desde el principio hicimos clic. Los dos éramos muy tímidos para hablarle al otro. Pero después fuimos a cenar y charlamos. Fue una de esas veces en que uno se lleva bien con alguien de inmediato."

"No me gusta que le llamen ‘química’", agrega Lane. "Yo lo llamaría respeto mutuo, admiración y un sentido del humor similar."

Llámesele química o de otro modo, esto se nota ampliamente en Los productores, en la que una vez más Lane se presenta como el intrigante y despampanante productor Max Byalistock y Broderick como su renuente socio, el apocado contador Leo Bloom. Los dos hacen equipo para defraudar a una legión de ancianitas inversionistas, montando un fracaso teatral deliberado, la peor obra que haya llegado a Broadway: Primavera para Hitler.

Uma Thurman aporta su potencia de estrella como la sensual secretaria sueca del dueto y Will Ferrell es el nazi fugitivo que escribe la obra dentro de la película. Dado que estos dos actores de reparto están entre los más cotizados de Hollywood, mucho más que Lane o Broderick, Lane admite que no esperaba que lo seleccionaran para la película.

"Cuando Mel Brooks habló de una película por primera vez," recuerda Lane, entrevistado en el Regency Hotel de Nueva York, "yo le dije en broma que probablemente serían Danny DeVito y Ben Stiller, y que serían excelentes."

TRASLACION. "No es habitual que la persona que haya tenido el papel en el teatro lo haga en el cine," continúa. "Pero yo tenía la esperanza. Es un papel magnífico y no es fácil conseguir papeles tan buenos."

La parte más difícil de pasar del teatro al cine, explica, fue la falta de público.

"Hay que olvidarse de ese hecho," dice el actor, "pero es difícil, pues ésta es una obra muy condicionada por el público. Yo tuve que regresarme a lo básico. Tenía que recordar esa agradable sensación de conocer muy bien a este personaje. El material también exige tamaño y teatralidad."

Por otra parte, fue una gran ventaja tener a la mano a Brooks, de 79 años de edad, quien además de ser guionista y productor, ofrecía sugerencias y comprensión.

"El sentido del humor de Mel ha influido en varias generaciones," afirma Lane. "Es un genio de la comedia y un adorable ser humano."

Los dos se conocieron cuando Brooks y su esposa, Anne Bancroft, llegaron a ver una obra que protagonizaba Lane. Después pasaron a los camerinos y los dos se entendieron muy bien.

"Después estaba de vacaciones, sentado al lado de la piscina," recuerda Lane. "Las otras dos personas en ese lugar eran Mel y Anne. Hablamos un poco y después Anne subió a su habitación. Mel me dijo: ¿Sabes? Estoy trabajando en el musical de Los productores y tú eres el único que puede interpretar a Max."

"Me pareció un sueño ... simplemente no parecía real," continúa. "Ese día me fui de la alberca pensando que sería sensacional, pero que jamás ocurriría. Después, de pronto, unos años más tarde la obra ya es una realidad."

Lo que había empezado como una simple obra teatral no tardó en ser un éxito y después un fenómeno, evolución que Lane observó con sorpresa.

"Siempre es muy bueno que la gente venga a ver mi trabajo," dice. "Pero también me doy cuenta de que, en el negocio del espectáculo, todo viene en ciclos. Hay veces que el público se enamora de uno. Después se harta. Después nos vuelve a querer. Es una evolución natural en este negocio."

"Por eso pienso que Los productores es un fenómeno que pasa sólo una vez en la vida y estoy muy agradecido de ser parte de él."

En el teatro, ni siquiera las críticas contradictorias han desalentado a Lane. Muchos críticos vapulearon a La extraña pareja, cosa que muchos atribuyeron al resentimiento por el éxito de la pareja de Broderick y Lane, que generó una venta anticipada de 21 millones de dólares, lo cual hizo a la obra inmune a las críticas.

"Hubo muchas reseñas buenas y muchas malas," dice Lane. "Lo triste es que esto sucedió después de que se anunciara cuántos boletos se habían vendido. Fue injusto acusarnos. Nosotros no tenemos ningún control de que mucha gente quiera ver esta obra, así que les quitamos el poder a los críticos."

"No me culpen de que mucha gente haya comprado boletos."

Una larga trayectoria con el humor en el timón

Lane, que cumplió 50 años el pasado viernes, creció en Jersey City, Nueva Jersey, como Joseph Lane. Hijo de un policía, se enamoró del teatro en la escuela prepartoria St. Peter. Su talento era obvio pero había un obstáculo intimidante entre él y su carrera en las tablas.

"Cuando entré a Actor’s Equity ya había un Joseph Lane," recuerda. "Me podía cambiar el nombre o el apellido, lo que en ese entonces era traumático para mí. Me dijeron que me tomara unos días para pensarlo."

"Yo había interpretado a Nathan Detroit en la producción de Ellos y ellas de Cedar Grove, Nueva Jersey," continúa, "y ese nombre me gustó mucho. Era o ése o Ben Lane, pues también había interpretado a Ben Franklin. Pero pensé que Nathan Lane sonaba mejor."

Curiosamente, años después, en 1992, Lane actuó en la reposición en Broadway de Ellos y ellas, también interpretando a su ahora tocayo. Fue un punto culminante en una carrera escénica en la que también destacan sus actuaciones en Algo gracioso sucedió camino del foro (1996) y Los productores (2001). En la pantalla grande ha tenido éxitos como Frankie y Johnny (1991), La jaula de las locas (1996) y Mousehunt (1997), además de prestar su voz para El rey león y Stuart Little (1999).

Su éxito en esos medios no se ha extendido a la televisión, en la que Lane ha fracasado en dos series. Encore! Encore! (1999) fue una de las series más duramente criticadas de los años recientes. Y la comedia George and Martha (2000) fue cancelada rápidamente. Esta experiencia lo dejó con una opinión claramente prejuiciada de lo que es hacer una serie de televisión.

"¿Usted vio los primeros veinte minutos de Rescatando al soldado Ryan (1998)?" pregunta. "Bueno, no es tan divertido como eso."

"Yo no sé que pasa con la televisión," dice Lane ya más serio. "Quizá no sea para mí. Parecía una obra de un solo acto, pero en realidad era bastante feo. La gente fue muy brutal con eso y no sé por qué. No sé por qué me golpearon".

"Estuvo bien que George Clooney hiciera 40 programas antes de E.R. ... nadie dijo nada," dice. "Pero cuando se trata de mí, la gente dice: Ahí va otra vez."

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