El equipo económico y los banqueros iniciarán en estas horas la discusión sobre un proyecto de reforma de la Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias (CJPB) que el gobierno pretende enviar al Parlamento en noviembre de este año.
Entre los técnicos y la gremial que agrupa a los bancos internacionales existe una coincidencia primaria en que el centro de la reestructura se dará en la forma de cálculo de las jubilaciones y en cómo se podrían afectar las pasividades.
La posibilidad de incorporar un impuesto a la actividad bancaria para financiar el organismo es rechazado por los bancos y no cuenta con el visto bueno del equipo económico.
Esta posibilidad fue manejada por el sindicato bancario y por el presidente de la CJPB Leomar Pastorino.
Un proyecto remitido por el anterior consejo honorario de la caja en 2001 preveía la creación de impuesto a las transacciones financieras además de la reducción en la tasa de reemplazo —con la que se calcula el monto de la pasividad— y las exigencias de año para acceder al retiro.
El gobierno ya encomendó estudios actuariales y de proyecciones que tomará como base para proponer la reforma.
Los bancos privados entregarán al gobierno un estudio encargado al ex presidente del Banco Previsión Social, Rodolfo Saldain, y el asesor del organismo, Luis Camacho.
Las estimaciones sobre cuándo se podría dar el quiebre de la caja oscilan en ubicarlo entre 2007 y comienzos de 2008. "No importa exactamente cuando va a pasar.
Lo relevante es que se tomen acciones", dijo un banquero.
Los bancos privados quieren que en la solución se tome en cuenta las instituciones que contribuyeron al déficit y las que no lo hicieron, adelantó la fuente.
La caída en el número de cotizantes a la caja por la eliminación de puestos de trabajo en el sector llevó a que la relación entre activos y pasivos se desbalanceara acentuando el rojo en sus cuentas.