El cineasta húngaro István Szabó, ganador del Oscar en 1982, fue informante de la policía política en su juventud (entre 1957 y 1963) durante el régimen comunista pro soviético.
Lo afirma hoy el semanario Vida y Literatura en un artículo del historiador Andras Gervai, que hizo investigaciones al respecto en el archivo de los servicios secretos.
Cuando tenía 19 años Szabó, entonces estudiante en la Academia de Cinematografía de Budapest, al parecer escribió bajo el nombre ficticio "Endre Kepesi" unos 50 informes sobre colegas, artistas y cineastas del mundo húngaro, como Miklós Jancsó, Márta Mészáros, Mari Torocsik, Pál Gábor y otros.
Según esta investigación, Szabó fue llevado a colaborar por medio de la "utilización de hechos que lo comprometían". "No se sabe el motivo o la extorsión que obligó al joven estudiante de talento a aceptar el papel de informante. Los hechos denunciados son más bien irrelevantes, y reflejan la situación de la época del comunismo ortodoxo", escribió Gervai. Szabó, por su parte, dijo que "fue el acto más valiente y atrevido de mi vida... porque así, tras la revolución de 1956, salvamos a un compañero de promoción del descubrimiento y de la horca segura". Tampoco ofreció mayores detalles acerca de cómo su reclutamiento por parte del departamento de "defensa contra la reacción interna" estuvo relacionado con el contexto político de 1956.
Los documentos publicados contienen relatos sobre opiniones personales, políticas (en particular sobre la revolución de 1956) y religiosas de colegas. La investigación de Gervai se centró en el Archivo Histórico del Servicio de Seguridad Estatal de Hungría. Allí dio con 48 informes escritos por el cineasta para el servicio secreto encargado de la vigilancia de la oposición.
Dando un paso más en la polémica, Szabó habló sobre su colega Miklós Jancsó, en un artículo publicado por Clarín: "Nadie se lo toma en serio. Ya su presencia es graciosa. Este hombre adulto, de 45 años, se viste y lleva un peinado como un adolescente anarquista... (en él) se mezcla todo, desde el marxismo a los pensamientos nacionalistas pasando por el existencialismo." Quien era su oficial superior, señaló sobre Jancsó, que el informe de Szabó "confirma la posición filosófica hostil de Jancsó".
Szabó agregó que quiere hacer próximamente un filme sobre este problema "para mostrar la realidad de la época tras la revolución en Hungría".
Szabó, de 67 años, filmó una treintena de películas, entre ellas una sobre la revolución de 1956, Mi padre. En 1982 obtuvo un Oscar a la mejor película extranjera por Mephisto, basada en una novela de Klaus Mann.