"Punta del Este trae suerte"

PUNTA DEL ESTE | JAVIER LYONNET

Después de su tercer y último show en Punta del Este, el miércoles, Fabiana Cantilo recibió a El País en su camarín del club de jazz Medio y Medio, en Portezuelo.

—¿Con qué sensación te vas después de estos tres shows en Punta del Este?

—Este último fue el mejor. Hemos triunfado una vez más, seguimos limando asperezas y estamos amoldándonos unos a otros con este grupo que se formó después del disco Inconsciente Colectivo. Yo diría que hoy nos terminamos de ajustar.

—Si te dicen que estás mejor que nunca, ¿vos la ves así?

—Sí. Increíble. Y mejor va a ser pasado mañana en un recital en Chubut cuando use los "in ear" que me hice (monitoreo con auriculares) y con eso afinás aun más; es una etapa de aprendizaje de la tecnología incorporada a mí después de 20 años de rock and roll. Estoy súper obsesiva con afiatar cuestiones de sonido, y empecé clases de canto otra vez. Como soy intérprete, sólo por hoy, no te podés relajar con la voz. Hace tres discos que estaba haciendo mis canciones.

—El repertorio actual es indestructible: desde Serú Girán, Soda, Spinetta, Fito, los Redondos, Calamaro y hasta Divididos.

—Este disco además de traerme suerte es una forma de defender la historia del rock argentino afuera. Charly está fascinado que le dediqué al disco. Fue al show del Rex y se portó como un señor. Le gusta que lo homenajeen. Fito es un hermano. Cerati no era íntimo amigo nuestro pero también se portó muy bien. Calamaro no vino, ni Mollo, pero vino Hilda Lizarazu y Daniela Herrero.

—"Spaghetti del rock", de Divididos, es una versión muy femenina y un arreglo inspirado.

—Ese fue el más difícil y me encantó porque yo a veces peco de ser medio vaga, y los chicos Marcelo y Cai, se lo toman con calma y hacemos un buen trío de producción. De Divididos yo había elegido otra canción pero mi novio, un chico que empecé a salir este invierno que es fan de Divididos, me llamó la atención y me puse a escuchar. No me había detenido en la genialidad de las letras de Mollo. Los cantantes argentinos tienen un rango vocal difícil de alcanzar, así que estudiando pude alcanzar un tono más y hacerla alta, como Mollo.

—¿Son las canciones que siempre te gustaron, tus favoritas de cada uno?

—Elegí 35. Después se hizo una votación en la radio Mega de Buenos Aires y quedaron seleccionados 13 temas. Afo (Verde, productor ejecutivo) me pidió que ponga Mary Poppins y el Deshollinador y Nada es para siempre y yo puse Ya fue. Entre la gente, Afo y yo seleccionamos las canciones.

—Siempre te las arreglás para venir a cantar a Punta del Este.

—Yo amo el Uruguay, de los que conozco es uno de los países que me gusta más. Desde los 17 años que vengo y es una maravilla. Desde chiquita vengo a cantar y esta vez es la mejor; por fin lo logré. Yo donde podía tocaba, pero me peleaba con el sonidista, de mal humor, cosas caóticas. Tuvimos una temporada buenísima que vino Fena (della Maggiora) y Ulises Butrón. Creamos el trío Mimbre que laburamos todo el año los tres con la guitarrita. Me había peleado con Gabriel Carámbula. Acá en Punta del Este se enamoró Fito de Cecilia Roth. Me acuerdo que yo estaba con un novio que tenía y nos llevamos para Buenos Aires al novio de ella. Le hice como el trompito. Y ahí se conocieron. Punta del Este trae suerte.

Una pequeña bestia pop sensual, exquisita y convincente

Es una exquisitez empezar un concierto con El anillo del Capitán Beto, de Spinetta, iluminación sugerente y una cantante con boa de plumas violetas seduciendo desde el arranque a ciento y poquitas personas en el acogedor club de jazz Medio y Medio.

Con una lista de temas a prueba de balas Fabiana Cantilo se reinventó como intérprete en el disco Inconsciente Colectivo y, como una "pequeña bestia pop" sensual y convincente, está brindando espectáculos que ya se instalan entre lo mejor de sus 20 años de carrera.

Canciones de Soda Stereo (Prófugos), Andrés Calamaro (Me arde, La libertad, Donde manda marinero y Mi enfermedad), Divididos (Spaghetti del rock), Serú Girán (Canción de Alicia, Eiti Leda y la propia Inconsciente Colectivo) se alternan con composiciones de Cantilo.

Un cuarteto disciplinado, versátil e imaginativo despliega arreglos sorprendentes, como el de La gran bestia pop (Redondos) sostenido en bandoneón. Una idea que al oído uruguayo puede asociarse al imaginario musical de El Club de Tobi.

Cay Gutiérrez (teclados, voz, bandoneón, acordeón a piano), Marcelo Predacino (guitarras), Javier Miranda (batería) y Marcelo Capasso (bajo) se muestran enchufados y sueltos de cuerpo avanzan sobre murgas, rocanroles y sutilezas varias del catálogo de pop argentino de los últimos 30 años.

Cantilo canta, actúa, interpreta las canciones con perfecta dicción y hace mohines con la boca y los ojos, revolea la melena y enseguida se ríe de sus propias poses de rock star exagerada frente a una platea familiar y cómplice.

Con semejante lista de temas, los clásicos de Fabiana resultan hasta prescindibles. Si fuera por ella Mi enfermedad no la tocaría más, y ahora está peleando cabeza a cabeza en popularidad con Nada es para siempre (Fito Páez) que fue la canción más pedida.

La idea de Inconciente Colectivo que propone la canción de Serú Girán, rescatada como título del disco, funciona. Es, además, una canción que le canta a la música y a cantar. Para Fabiana Cantilo, equilibrando la madurez artística de hoy con su aún vigente estampa de adolescente eterna, es una forma adecuada para reconocerse como auténtica princesa del rock y el pop argentino.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar