Lo más importante de la última conferencia de prensa ofrecida por el Ministro de Relaciones Exteriores no estuvo —aunque resulte paradójico— en haber negado que el Gobierno se encontrara negociando la firma de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, sino en una frase incidental, lanzada ante un mar de micrófonos, con la que quiso justificar una respuesta.
Expresó así: "...El Frente Amplio no es un Partido, es un Frente..." y siguió de largo.
Hace escasos quince días, en esta página se publicó una nota titulada, precisamente "El F.A. no es un Partido", en la cual se trataba de acreditar esa tesis teniendo en cuenta razones tanto ideológicas, como doctrinarias e incluso históricas. Recurriendo a citas de Benjamín Constant y de Eduardo J. Couture, el artículo tendía así a probar que el conglomerado no había dejado nunca de ser una simple colcha de retazos, denominación y circunstancia que ningún frenteamplista había reconocido hasta la fecha.
Al menos que no es un partido político lo ha confirmado el Canciller de la República.