FRAY BENTOS | ELENA RISSO
El año pasado, Carlos Faroppa fue declarado "persona no grata" en Gualeguaychú, después de haber concurrido a esa localidad a explicar las razones por las cuales la empresa finlandesa Botnia lleva adelante la construcción de una planta de celulosa en Fray Bentos, la que genera fuerte rechazo en autoridades y grupos ambientalistas de esa localidad argentina.
Pese a ello, el asesor estratégico de Botnia —un ingeniero agrónomo forestal de 49 años—, continuó viajando a esa y otras localidades argentinas, explicando en entrevistas radiales y en conferencias, los alcances del proyecto, que ha sido reprobado por integrantes del gobierno del presidente Néstor Kirchner.
De todas maneras, es optimista. Confía en que la polémica irá decantando, y que a través del diálogo se podrá convencer a quienes aún se oponen al proyecto, de que Botnia empleará en la planta uruguaya la "mejor" tecnología existente a nivel mundial.
—Los opositores a las plantas de celulosa hablan de cáncer, malformaciones y caída de pelo, como consecuencia de la instalación de las mismas, ¿cómo explica usted que no va a suceder eso en el caso de Botnia?
—Esta planta va a tener los estándares ambientales más exigentes, no va a tener impactos negativos en el ambiente. Ni en el agua, ni en el aire, ni en la tierra. No se van a generar sustancias tóxicas ni cambios en el río de manera detectable. Acá no vamos a generar ninguna sustancia que genere cáncer. Tampoco vamos a generar dioxinas y furanos, que son compuestos orgánicos persistentes que se generan indeseadamente. En otra época y en otras áreas se generaban, por ejemplo en el caso de la celulosa en los años ’50. Se detectó eso y se buscaron tecnologías para sustituirlo. Por supuesto que están equivocados los que hablan de 27 o de 29 kilos de dioxina por día. No, acá no se va a generar ni un gramo de dioxina. Ese es un gran error que se repite regularmente.
—¿Por qué entonces esos grupos ambientalistas insisten en lo contrario?
—Técnicamente tienen mala información. De hecho, si uno va a donde están las plantas operando, a las 300 plantas de Europa, esas plantas conviven con las ciudades y no tienen problemas de convivencia. Los ríos siguen teniendo pesca y la gente se sigue bañando. En Finlandia hay un río con ocho plantas entre celulosa y papel, con una capacidad instalada de casi cinco veces de las dos que se van a instalar acá. Es un río que es 10 veces menos, y es binacional, porque es ruso finlandés, desemboca en un lago del que toma el agua San Petersburgo. Las cosas se pueden hacer bien y nosotros vamos a hacer las cosas mejor que los estándares del mundo.
—También se critica el olor que provocarán esas plantas, ¿usted garantiza que no lo habrá?
—Lo que siempre dijimos, desde el primer informe, es que puede haber un evento de olor algunas horas. Por ejemplo, con un corte de energía dejan de funcionar las trampas y los sistemas de protección y por un rato se genera olor, hasta que se soluciona. Si el evento pasa planificadamente, uno planifica para donde más o menos sopla el viento. Si es imprevisto, tendría que darse la coincidencia de que justo sople por ejemplo para el lado de Fray Bentos. Dura unas horas, como está dicho en el informe de Corporación Financiera, pocos días en el año. Puede ser dos a seis horas máximos en el día y se interrumpe. Pero además, no son olores desagradables, es un olor que cambia, pero no es fuerte.
—¿Cuál es el tipo de tecnología que se va a utilizar en la planta?
—La celulosa es lo que nos va a dar el papel blanco, la lignina es el cementante que mantiene la unidad de la madera. Para separar eso, hay un proceso de cocción química. Esos productos que separamos en la primera fase para obtener la celulosa sola, se mandan a la caldera de recuperación. Así se recuperan los químicos para reutilizarlos, los químicos no van al agua. Y así, con esa mitad del volumen de madera la separamos y es biomasa. Entonces la enviamos a generar energía. Tenemos energías renovables. Una vez que se separa la celulosa, sigue siendo marrón. Hay que lavarla y volverla a blanquear, para separar los restos de lignina y que sea blanca. Ahí se entra en el proceso de blanqueado. En un momento se usaba el cloro elemental, básicamente hipoclorito, que es lo que hoy tenemos suelto en las piscinas y en el agua potable.
—Usted mencionaba un caso en Finlandia donde la gente se sigue bañando y se pesca. Pero en el río Uruguay ya hay niveles importantes de contaminación...
—Tampoco es que el río Uruguay esté muerto o podrido, está en buenas condiciones pero no óptimas. Y no está en óptimas porque los que vierten no tienen buenos parámetros. Ni las ciudades del lado uruguayo ni del argentino, ni las industrias de los dos están con los parámetros ambientales adecuados. Se están tomando medidas, yo sé que OSE está previendo un plan de saneamiento para estas ciudades. Inclusive algunas industrias, como el caso de Paycueros, están haciendo sus planes de tratamiento. Pero Botnia va a tener unos estándares tan altos que va a estar por encima de los demás. Los demás van a tener que copiarnos a nosotros en nuestros niveles de emisión al río y al aire. Es como que compararas un viejo avión a hélice con los estándares de un moderno jet en eficiencia de combustible, en ruido, en todo. Son cosas muy distintas.
—¿Cree que con la instalación de Botnia el resto de las industrias van a adaptar sus estándares de calidad ambiental?
—Las autoridades van a empezar a utilizar nuestros estándares para igualar hacia los demás. Eso sí puede ser algún problema, porque le tienen que dar tiempo, como pasó en Europa para que a esta industria, en el año ’96, le dieran hasta 2007 para modernizarse.
—¿Pero efectivamente las empresas van a tener que adaptarse a los estándares de Botnia?
—Es un proceso natural. A raíz de la solicitud esta, la CARU hace un año empezó a hablar de plan de monitoreo de aguas para las plantas. Son antecedentes que ya están en la CARU. Va a haber otro tipo de monitoreo de calidad de aguas. Si la CARU va a continuar encargándose del control de calidad de agua, va a tener que empezar a elevar los estándares para otras cosas. Es de esperar que la cuenca del río Uruguay aumente su capacidad de población, pero también su capacidad industrial. Entonces los estándares tienen que ser los más eficientes.
—Desde Argentina se reclama correr la planta unos kilómetros, ¿es posible eso, si se les da el dinero?
—El punto base es que no tiene sentido. Porque si es inocuo aquí es inocuo 100 kilómetros abajo, y si fuera dañino acá, sería dañino 100 kilómetros abajo. Además, Botnia nunca recibió el planteo, fueron trascendidos por la prensa.
—¿Y si el planteo lo hiciera el gobierno uruguayo?
—El gobierno uruguayo no lo va a plantear porque no tiene sentido. Estamos amparados en el derecho y en las soluciones técnicas.
—De acuerdo al tratado de protección de inversiones con Finlandia, el Estado se debe hacer responsable ante, por ejemplo, ataques terroristas, o una eventual guerra civil, ¿ha habido amenazas a la planta de Botnia?
—No, no, nada. En el tratado hay garantía de proteger las inversiones de uno y de otro. Si fuéramos a instalar un frigorífico tendríamos las mismas garantías. Hoy las inversiones vienen de Finlandia a Uruguay, pero me parece que día de mañana podría ser viable al revés, sobre todo con exportaciones, instalar pequeñas distribuidoras en Finlandia. Hoy Uruguay está en el mapa finlandés, es súper conocido gracias a este proyecto. Está muy bien ubicado en el mapa escandinavo. Que las principales compañías forestales de Suecia y Finlandia anuncien inversiones por más de 1.000 millones de dólares, es significativo en cualquier país del mundo. Es la inversión más grande que hace Finlandia fuera de fronteras. Eso da una notoriedad importante.
—Hace pocos días hubo un incendio y después en Ence, en ambos casos por causas que se aclararon, ¿pero existe temor de algún ataque contra la planta?
—No, no.
A Botnia no le afectan los cortes
—Con la experiencia internacional de Botnia, ¿cómo ve la empresa el conflicto con Argentina?
—Estos conflictos los ha vivido. Los movimientos ambientalistas uno los ve en Europa, pero se va a llegando a acuerdos, se mejoran las tecnologías, el otro los supervisa. Se llega a la sinergia, es lo que queremos acá.
—Pero hay críticas desde el propio gobierno argentino...
—Bueno, hay que ver cómo a la larga es el comportamiento. Ellos lo vivieron hace 10, 15 o 20 años atrás. Hoy en Finlandia y en Suecia viven en armonía con los movimientos ambientalistas. Los uruguayos debemos explicar esas situaciones en un lado y del otro.
—¿Cómo está evaluando el corte en las rutas?
—Afectan las relaciones de dos comunidades muy hermanadas como Gualeguaychú y Fray Bentos. Eventualmente puede haber una disminución de tránsito para el turismo. El más afectado es Fray Bentos.
—¿A Botnia estas medidas le hacen algo?
—No. Es una medida que puede ser muy mediática, pero no sé cuánta gente hay atrás. En los cortes hay 200, 300 personas, ya no son miles. Y el daño puede ser para muchos porque además de afectar a Uruguay afecta a Argentina, a los que quieren cruzar.
El diálogo de la empresa y el Pit
—Ustedes tienen una buena relación con el Pit–Cnt, ¿cómo se llegó a eso?
—Sobre la base del diálogo. Al principio el Pit–Cnt tenía una opinión más crítica sobre el proyecto, pero se empezaron a plantear las cosas, a explicar los procesos. Además son posibilidades de trabajo. Una vez que el tema ambiental está resuelto y el tema seguridad también, lo que queda es hablar de trabajo. Con el Pit–Cnt tenemos una buena relación, sobre todo con el sindicato metalúrgico y con el Sunca, que son los que están acá.
—¿Cuántas personas hay trabajando actualmente?
—Hay 850.
—¿Hay sindicato en Botnia?
—Son libres de sindicalizarse. Ha habido asambleas. Yo viajé a Finlandia con el Pit–Cnt y vimos cómo funciona el modelo finlandés. El Pit–Cnt está muy relacionado con sindicatos de Finlandia, ahí hay sintonía.
—¿Pero cree que es porque se da ese diálogo o porque en los hechos se habilitaron varios puestos de trabajo y eso pone fin a las discusiones?
—No, todo se da un poco. Si cumplís con sus obligaciones laborales, pagás, cumplís con códigos de seguridad y calidad de trabajo, es un buen funcionamiento. Pero nosotros siempre fuimos un paso más allá. Cuando hicimos un convenio de capacitación de soldadores, el Pit–Cnt estuvo adentro, y está en el comité de organización y calificación.